Un trabajador del Aeropuerto Internacional de Tocumen en Ciudad de Panamá se cubre con un tapabocas. Las medidas preventivas se han incrementado en los aeropuertos, puertos y fronteras del país, para evitar la propagación de la gripe porcina, detectada en México y otros lugares del mundo. EFE/Alejandro Bolívar

Peligro sanitario

La rápida propagación de la gripe porcina detectada en México, que ya ha causado varias muertes, ha puesto en alerta a los organismos de salud internacionales. El riesgo que se corre de que pueda convertirse en una pandemia, con consecuencias devastadoras para el mundo, es alto y entraña peligro. Incrementar al máximo posible las medidas sanitarias es, al menos, lo que cada estado y habitante de la región debe hacer, para salvaguardar la propia salud y la de sus vecinos.

Desde antiguo, las pestes y plagas han hecho estragos en la humanidad. Tanto los relatos bíblicos como la historia mundial dan cuenta de los efectos nocivos de tales hechos. Basta recordarlos, para imaginarnos a lo que nos enfrentaremos, si por desidia o por indolencia dejamos de colaborar en la prevención de la propagación del virus de la gripe porcina. Tomemos conciencia y cumplamos con el deber cristiano, y humano, de contribuir con las medidas sanitarias que se nos pide en este caso.

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