Varios pescadores realizan sus labores el 21 de abril de 2009, en un muelle en Ciudad de Panamá. El pasado miércoles 22 de abril se celebró el Día de la Tierra, con el objetivo de generar conciencia sobre los problemas que aquejan al planeta como el cambio climático, producto de la contaminación y la destrucción de la naturaleza. EFE/Alejandro Bolívar.

Hombre y naturaleza

Uno de los problemas contemporáneos del planeta es la contaminación ambiental, que afecta con más rigor a los países pobres. El factor humano en este flagelo es el principal escollo, porque implica cambio de hábitos y esfuerzos educativos tendientes a modificar la actitud y la conducta de los seres humanos con relación al daño ambiental que inflige a la naturaleza.

El hombre fue creado por Dios para dominar la tierra, pero, al mismo tiempo, para cuidarla y hacer de ella su hogar terrenal. Es su obligación, pues, amar y velar por el equilibrio de la creación. No le es lícito, desde esa perspectiva, destruir y acabar con aquello que Dios le dio para su supervivencia, sustento y felicidad. Hombre y criaturas de la tierra deben coexistir en armonía, para mantener el perfecto equilibrio de la vida. Por eso, cada persona y cada nación o pueblo deben contribuir, largamente, con la preservación de la naturaleza y el mantenimiento de un ambiente sano, donde se garantice la primacía de la vida sobre cualquier otro interés mundano.

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