Editorial
Que reine la paz
A una semana de distancia de las elecciones
generales, el pueblo panameño se aboca a tomar la decisión más
importante del próximo lustro: darle poder a un grupo de hombres y
mujeres para gobernar el país. Presidente, alcaldes, diputados,
representantes de corregimiento y concejales serán elegidos en un solo
día, para un período de mandato y autoridad de cinco años.
Es deber de todo ciudadano ejercer, con libertad y sin presiones, el
sufragio universal. También es un deber cívico y moral elegir candidatos
probos, de buena fama, comprometidos con particulares valores que den fe
de su honestidad, defensa de la vida del ser humano y la naturaleza,
vocación de servicio, y claro sentido de búsqueda del bien común. Todo
en función de escoger a los mejores, para el progreso y la edificación
de la nación panameña.
Dentro del largo camino por alcanzar el poder, algunos han dado muestras
de su inclinación por la violencia y la corrupción; éstos no merecen del
voto ciudadano, y es deber de cada elector, principalmente los
cristianos, de negarle el sufragio y el apoyo, para evitar ser cómplices
de ellos, ya sea por desidia o por omisión. Es una decisión que debe
tomarse en conciencia, al momento de depositar el voto, en lo secreto de
la caseta de votación.
Resta, ahora, hacer un nuevo llamado a la paz y a la concordia. Que
reinen la fraternidad, la tolerancia y el respeto entre unos y otros. El
pueblo es el soberano, y la decisión que tome deberá ser acatada y
respetada por todos. Más que la ganancia o la pérdida de un partido o
candidato, se trata de la institucionalidad democrática del país.
Rogamos, pues, por que así sea.
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