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Semana Santa
Domingo de Ramos

Los ramos no son algo así como un talismán, ni un simple objeto bendito,
sino el signo de la participación gozosa en el rito procesional,
expresión de la fe de la Iglesia en Cristo, Mesías y Señor, que va hacia
la muerte para la salvación de todos los hombres. Por eso, este domingo
tiene un doble carácter, de gloria y de sufrimiento, que es lo propio
del Misterio Pascual.
Para los cristianos, el Domingo de Ramos es el primer día de la Semana
Santa, período en que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de
Jesús de Nazaret. Se inicia rememorando la Entrada de Jesús en
Jerusalén. La fecha de celebración varía cada año, siempre en el entorno
de los meses de marzo y abril.
Las
ceremonias litúrgicas del día comienzan con la bendición de las palmas y
ramas de olivo o laurel que llevan en sus manos los fieles, rememorando
el pasaje evangélico. Durante la ceremonia de la misa se da lectura al
relato completo y dramatizado de la Pasión. Para darle mayor fuerza,
suelen hacerlo entre tres personas: uno (el sacerdote celebrante) leerá
las partes de Cristo, otro (el Sanedrín) leerá las líneas de los demás
personajes y uno tercero (el Cronista) hará de narrador.
De acuerdo a los Evangelios Canónicos la Entrada a Jerusalén describe el
momento en que Jesús de Nazaret entró triunfalmente a Jerusalén, en
medio de una multitud que lo aclamaba como el Hijo de Dios. El Domingo
de Ramos conmemora este hecho. La narración de la entrada a Jerusalén
está escrita en el Nuevo Testamento, de la Biblia, siendo mencionada por
todos los evangelios canónicos: (Evangelio de Mateo capítulo 21, 1-9;
Evangelio de Marcos capítulo 11, 1-10; Evangelio de Lucas, capítulo 19,
28-40; Evangelio de Juan, capítulo 12, 12-19)
Antes de entrar a Jerusalén, Jesús se detuvo en Betania y Betfagé, y el
Evangelio de Juan añade que cenó con Lázaro y sus hermanas María y
Marta. Ahí, se describe que Jesús envió a dos discípulos (no
mencionados) a la aldea cercana, con órdenes de recuperar un borrico que
había sido atado, pero nunca montado y dijo: Si os preguntan, decid que
el Señor necesita el borrico, y que les será devuelto luego.
El Evangelio de Juan, no obstante, simplemente dice que Jesús encontró
el borrico. Juan y los Sinópticos establecen que Jesús entonces montó al
borrico (o en Mateo al borrico y a su madre), dentro de Jerusalén. Los
sinópticos añaden que los discípulos pudieron poner sus capas en el
animal, haciéndolo así más confortable. Los Evangelios describen cómo
Jesús entró a Jerusalén y cómo la gente alfombraba su camino y también
cómo dejaba a un lado pequeñas ramas de árbol. La gente también cantaba
una parte del Libro de los Salmos, específicamente los versículos 25-26
del capítulo 118. ...Bendito es el que viene en el nombre del Señor.
Bendito es el enviado del Reino de Nuestro Padre David... El lugar de
esta entrada no está especificado, pero se supone que tuvo lugar en la
Puerta Dorada, desde donde se creía que el Mesías entraría a Jerusalén,
otros estudiosos piensan que el lugar fue hacia el sur, pues tenía
entrada directa hacia el templo. (Kilgallen 210)
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Salvación
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Vida
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En la Semana Santa se
celebran los misterios de salvación realizados por Cristo en
los últimos días desde su entrada mesiánica en la ciudad de
Jerusalén. |
Los días que van hasta
el Jueves Santo pertenecen al tiempo cuaresmal, pero están
caracterizados por los últimos acontecimientos de la vida
del Señor, con exclusión de otras celebraciones. |
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