Pastoral Juvenil
de la Arquidiócesis de Panamá

La Juventud: Tiempo de Esperanzas

 

Luego de finalizar 40 días de ayuno, de reflexión, de oración y penitencia, abrimos las puertas de nuestros corazones a un Jesús que viene a llenar nuestras vidas. Recibimos con palmas y regocijo a quien con su caminar nos ha acompañado durante esta nueva oportunidad de acercarnos más a El, a nuestros hermanos y a nosotros mismos. Recordando aquel momento en que Jesús hizo su entrada al pueblo de Jerusalén, muchos le aclamaban con gritos de júbilo, haciendo eco de que el Mesías entraba en su pueblo. Sin embargo, en los días siguientes muchos, le negaron, decían no haberle conocido, inclusive hubo quienes le traicionaron.
En este momento, en donde recuerdo que Jesús hace su entrada al pueblo de mi corazón, debemos revisar si hemos recorrido el camino conscientemente con nosotros mismos y hemos optado por vivir con Esperanza, alejados de muchas cosas que nos hacen más cargar nuestra vida con cruces pesadas, que no nos permiten avanzar.
Tal y como nos propone el Papa, su Santidad Benedicto XVI, en su mensaje a los jóvenes en la XXIV Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en todas las diócesis del mundo, hoy domingo de Ramos; nos invita a poner nuestra Esperanza en un Dios vivo, a comprender que nosotros los jóvenes es a quienes mayormente afecta la crisis de esperanza, y esto, porque el entorno en el cual vivimos nuestros días está falto de certezas, de valores y puntos de referencias sólidos. En este mensaje de esperanza que nos dirige su Santidad, también nos hace mención de esa realidad de muchos jóvenes que han vivido un mundo de desolación, alejados de sus familias, experimentando un mundo de drogas, alcohol y un vacío profundo en sus vidas, llenos de experiencias negativas y traumáticas.
El haber reconocido que nuestra vida está llena de esta realidad, también nos hace eco a reconocer que no hay una opción más sanadora y reconciliadora en nuestros días que contar con la compañía de Dios.
Que este recibir a Jesús, nos invite a acercarnos a El, de una forma especial, y que mantengamos la esperanza en El a pesar de todas las pruebas que encontramos en nuestro día a día. En este momento en donde las voces se alzan por un mundo más lleno de “Libertad”, nos dice S.S. Benedicto XVI:.. “Dad espacio en vuestra vida a la oración. Está bien rezar solos, pero es más hermoso y fructuoso rezar juntos, porque el Señor nos ha asegurado su presencia cuando dos o tres se reúnen en su nombre (cf. Mt 18,20). Hay muchas formas para familiarizarse con Él; hay experiencias, grupos y movimientos, encuentros e itinerarios para aprender a rezar y de esta forma crecer en la experiencia de fe. Participad en la liturgia en vuestras parroquias y alimentaos abundantemente de la Palabra de Dios y de la participación activa en los sacramentos. Como sabéis, culmen y centro de la existencia y de la misión de todo creyente y de cada comunidad cristiana es la Eucaristía, sacramento de salvación en el que Cristo se hace presente y ofrece como alimento espiritual su mismo Cuerpo y Sangre para la vida eterna.
Basado en el Mensaje de S.S. Benedicto XVI, con ocasión a la XXIV Jornada Mundial de la Juventud. «Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10).
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