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Un feligrés extiende sus manos durante la celebración del Vía Crucis,
por las calles del Casco Antiguo de Panamá. Foto LAD/archivo.
Misericordia Señor
Inauguramos la última etapa de este tiempo fuerte que
es la Cuaresma, con la Semana Mayor. Hemos recorrido el itinerario
espiritual acompañados de la oración, el ayuno, la penitencia y la
limosna, en pos de nuestro encuentro con el Señor en el gozo de la
Pascua de Resurrección. Cada acto de amor, cada obra de misericordia,
cada Vía Crucis, y cada Eucaristía, nos ayudan en nuestra conversión y
en nuestra marcha hacia la Vida Eterna.
En esta Semana Santa que comienza con el Domingo de Ramos, asumamos con
fe nuestro compromiso cristiano. Aprovechemos el tiempo favorable, para
recibir vida en abundancia. Confesemos nuestros pecados y deje-monos
reconciliar con Dios, por medio de su Hijo Amado. Levantemos nuestras
manos, e impetremos a El por la misericordia y la piedad para nosotros y
quienes nos rodean. Dios salva en comunidad, porque se ha elegido un
pueblo que habrá de aclamarlo en la asamblea de los santos. Demos, pues,
razón de nuestra fe y razón de nuestros hermanos, porque para amar
verdaderamente a Dios, también, debemos amar al prójimo como a nosotros
mismos.
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