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Fotografía cedida por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados
Unidos (NSF) que ilustra dos tipos de maíz: el teosinte, que fue hallado
por investigadores en el refugio de Xihuatoxtla (México) y el maíz
moderno. Los primeros cultivos de maíz aparecieron en México hace por lo
menos 8.700 años y no en Panamá, como se creía hasta ahora, revelaron
dos estudios divulgados el lunes, por la revista Proceedings de la
Academia Nacional de Ciencias. EFE/CORTESÍA/NSF.
Maíz milenario
El maíz es a los antiguos pueblos americanos lo que
el trigo a los del medio oriente. Son, junto al arroz, los granos de
cultivo y consumo más extendidos en el mundo. Su abundancia o escasez
hace entrar en crisis a numerosas naciones, porque son la base de la
alimentación de la mayoría de la población del planeta, desde el origen
de su cultivo hace unos ocho mil años.
Un hallazgo reciente desplazó a Panamá como el lugar originario del
cultivo de maíz en América, y ubica este hecho en México. Si hacemos una
analogía con el desplazamiento del cultivo de maíz en nuestro país, por
causa del modelo neoliberal que desmotivó su cultivo local, podríamos
decir que el ser relegados por la razón económica es más fuerte y
doloroso que el ser desplazado por la arqueología; porque la práctica
dictada por la economía provoca hambre y pobreza en el campo.
Nos urge apresurar la recuperación y el desarrollo de la actividad
agrícola local, porque el hambre no espera. Los grandes productores de
maíz y otros granos son tentados por los cantos del biocombustible, que
ofrece ganancias monetarias en detrimento de la alimentación de los
seres humanos. Esa es razón poderosa, y esperamos que en los planes de
los nuevos gobernantes sea un compromiso inmediato y concreto.
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