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Vista de parte de los restos de un helicóptero que se precipitó a tierra
con sus tres ocupantes, ocurrido cuando la aeronave sobrevolaba el
aeropuerto internacional de Tocumen, Panamá, el pasado 19 de febrero de
2009. Las autoridades investigan las causas del accidente en el que
murieron los tres ocupantes. EFE/Alejandro Bolívar.
Dónde poner la vida
La existencia del hombre le plantea el reto de su
seguridad personal, y por eso busca afanosamente sentirse seguro.
Necesita la protección de una vivienda, la tranquilidad de un ingreso
económico, la cura de sus enfermedades, y un ambiente en el que pueda
habitar sin riesgos. Sin embargo, la seguridad del ser humano no depende
totalmente de él, sino que es dependiente de la voluntad de Dios. Aún
con toda su ciencia y su tecnología, el hombre es incapaz de prolongar
sus días.
El dilema hombre, en cuanto a la seguridad que busca, es la aceptación
de Dios en cada aspecto de su vida. Tiene poder limitado para dominar la
tierra, crear e inventar, y dirigir los asuntos terrenos que competen a
la obra humana; pero no le es dado contar los cabellos de su cabeza, o
determinar cuántos será sus días y los de sus semejantes.
Si alguna decisión importante debemos tomar en nuestra vida, esta es
decidir en qué manos la ponemos. Bien dijo el Señor al hombre que, donde
está su tesoro estará su corazón. Pongamos, pues, nuestro corazón en las
cosas de Dios, y no en cuestiones viles y mundanas que sólo avivan la
ambición, el egoísmo y la soberbia que pierden al hombre. Quien quiera
guardar su vida, la perderá; y quien la pierda por el Señor, la salvará.
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