28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
Los pleitos entre cristianos
 

Cuando uno de vosotros tiene un pleito con otro, ¿cómo se atreve a someter el caso a que lo juzguen los injustos y no los consagrados? (1 Cor 6, 1). En la comunidad cristiana de Corinto, además de divisiones y escándalos, los cristianos se enredaban con pleitos entre sí. Pablo les increpa que ellos, tan sabios, no son capaces de arreglar sus diferencias y tienen que recurrir al arbitraje de los tribunales civiles.

Para el apóstol, la unidad, la paz y la caridad fraterna tienen que ser lo primero en la comunidad. Son ellas las que fundamentan y caracterizan una comunidad cristiana. Pablo no afirma que los tribunales civiles son incompetentes para juzgar a los cristianos. El apóstol pretende recordar a los corintios y a nosotros, que la Iglesia tiene entidad propia. No está obligada necesaria-mente y en todo a las instituciones seculares. Afirma que la Iglesia es una fraternidad en la que los problemas deben resolverse de manera fraterna, mediante el amor, no en base al derecho.

Para los pleitos entre cristianos, Pablo propone un mandato y un consejo: el mandato es resolverlos dentro, sometiéndolos a árbitros cualificados, capaces de juzgar con sentido cristiano. El consejo es ceder los propios derechos por el bien de la paz. Es el triunfo de la caridad.

Vicente Gil M., c.m.f

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