Catequesis del Papa

Escritura y Tradición son el fundamento de la fe
Extracto de la Audiencia General de Su Santidad Benedicto XVI, miércoles 28 de enero de 2009

 

Queridos hermanos y hermanas:

Las últimas Cartas del epistolario paulino, de las que quisiera hablar hoy, se llaman Cartas Pastorales, porque se enviaron a figuras singulares de Pastores de la Iglesia: dos a Timoteo y una a Tito, colaboradores estrechos de san Pablo (…).

Sin duda la situación eclesial que emerge de estas Cartas es distinta a la de los años centrales de la vida de Pablo. Él ahora, retrospectivamente, se autodefine “heraldo, apóstol y maestro” de los paganos en la fe y en la verdad (cfr 1 Tm 2,7; 2 Tm 1,11); se presenta como uno que ha obtenido misericordia, porque Jesucristo –escribe así– “manifestase primeramente toda su paciencia y sirviera de ejemplo a los que habían de creer en él para obtener vida eterna” (1 Tm 1,16) (…).

El llamado “depósito” hay que considerarlo como la suma de la Tradición apostólica y como criterio de fidelidad al anuncio del Evangelio. Y aquí debemos tener presente que en las Cartas pastorales, como en todo el Nuevo Testamento, el término “Escrituras” significa explícitamente el Antiguo Testamento, porque los escritos del Nuevo Testamento o no existían aún o no formaban aún parte de un canon de las Escrituras.

Por tanto la Tradición del anuncio apostólico, este “depósito”, es la clave de lectura para entender la Escritura, el Nuevo testamento. En este sentido, Escritura y Tradición, Escritura y anuncio apostólico como claves de lectura, se acercan y casi se funden, para formar juntas el “fundamento firme puesto por Dios” (2 Tm 2,19). El anuncio apostólico, es decir la Tradición, es necesaria para introducirse en la comprensión de la Escritura y captar en ella la voz de Cristo.

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