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Imagen de una de las 100 vasijas precolombinas que la Oficina Federal de
Investigaciones (FBI) entregó el 13 de enero de 2009 a Panamá, tras ser
recuperadas en una investigación de la oficina del FBI en Portland
(Oregón, EEUU). EFE.
Patrimonio nacional
La pérdida de nuestro patrimonio histórico y cultural
es constante, a causa de traficantes locales e internacionales cuyo
único fin es el lucro. Es gente sin con-ciencia ni respeto por nuestra
nacionalidad, que encuentra en los compradores del patrimonio robado a
cómplices de igual calaña. Es un delito deleznable ante la ley de los
hombres, y un pecado abominable ante el mandato divino. Ni legal ni
moralmente tiene justificación.
De igual forma, la merma en el patrimonio ético de la nación remece los
cimientos de la estructura social. La utilización de los recursos del
estado en provecho propio, el despilfarro, el emplanillamiento por
vinculación partidista, el enriquecimiento ilícito y la desidia al
ejercer la autoridad y el poder, son parte de un sistema de corrupción,
que tiene como actores tanto al que ofrece como al que recibe.
Somos un pueblo que pierde sus valores morales y cívicos, a la misma
velocidad que pierde sus bosques y el resto de sus riquezas naturales y
culturales. En lo pequeño y en lo grande; en lo poco y en lo mucho, nos
estamos matando. Urge volver la mirada y recuperar lo perdido; úrgenos
valorar más el ser que el tener. Es el patrimonio nacional el que está
en juego y de nosotros depende cuidarlo o no.
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