en La Catedral Inmaculada Concepción
Ordenados dos nuevos sacerdotes
en la Diócesis de Colón - Kuna Yala


La imposición de las manos y la oración consecratoria constituye el signo visible de la ordenación. El Obispo Aguilar, una vez hecha la imposición de manos sobre los nuevos presbíteros Saturnino González y Gaspar Medina, hace la oración consecratoria.

Aladino A. Zambrano G. - aladino@panoramacatolico.com

El día sábado 3 de enero, Gaspar Medina Salazar y Saturnino González Velásquez, hasta esa fecha diáconos, fueron ordenados presbíteros en la Iglesia Catedral Inmaculada Concepción de la Diócesis de Colón – Kuna Yala, la cual lucía totalmente colmada por familiares y amigos, como también de las diversas comunidades en la que los ordena-dos realizaron su labor pastoral.
La celebración fue presidida por Monseñor Audilio Aguilar Aguilar, Obispo de la Diócesis de Colón – Kuna Yala y concelebrada junto con numerosos sacerdotes de la diócesis, de la Arquidiócesis de Panamá, y del Seminario Nacional Cristo Sacerdote en La Ceja, Antioquía, Colombia.
Durante su homilía Monseñor Aguilar alentó a los nuevos presbíteros a una vida entregada al servicio evangelizador y a tener una vida espiritual intensa, viviendo siempre la humildad.
Al inicio hizo hincapié en que se trataba de un día grande para la Iglesia de Colón - Kuna Yala, ya que dos de sus miembros son llamados al sacerdocio. Recordó que el sacerdocio es un don de Dios a la Iglesia; la Iglesia necesita al sacerdote para seguir el trabajo de evangelización, por tal razón desde el amor infinito de Dios es a la vez un regalo del mismo Dios Padre que por medio de su Hijo Jesucristo nos concede la salvación en el sacerdocio para que colaboren con él en los misterios de salvación.
Para Gaspar y Saturnino –sostuvo el Obispo de Colón– también es un día grande, ya que la Iglesia los llama al servicio sacerdotal, les encomienda un ministerio y a partir de hoy serán sacerdotes para siempre, “para el pueblo de Dios, son el medio a través del cual Dios da su gracia a los hombres”.
Agregó que “lograrán incorporar a nuevos miembros de la familia de Dios por el sacramento del bautismo, podrán dar el perdón a quienes lo necesitan, y por lo tanto, recuperar la amistad con Dios. Darán a los enfermos fortaleza y esperanza con el óleo santo; bendecirán a las nuevas familias cristianas que se formarán; podrán alimentar al pueblo de Dios con el sacramento de la Eucaristía”
Explicó que en la práctica de la caridad en cuanto a la enseñanza, como todo buen cristiano, desde su experiencia ministerial, de pastor, de sacerdote, deben sentir la eucaristía como el centro, culmen y fuente de su quehacer de su vida, de allí se nutre para nutrir, de allí crece para hacer crecer, de allí se tiene la fuerza de santidad para ser santo y ayudar a los demás a ser santos.
“Hoy se les envía –puntualizó- a una misión; misión que ustedes también sentirán y entenderán, hoy llegó ese gran día para iniciar a trabajar como sacerdotes por el Reino de Dios.”, y afirmó “muchos fueron los planes que pasaron por sus mentes durante su preparación en el seminario; trabajar con los niños, trabajar con los jóvenes, trabajar con las familias, organizar una parroquia, y en fin de entregarse al servicio de la Iglesia”.
Al final de la celebración, el neopresbítero Saturnino González, se dirigió a la asamblea en su nombre y en el de Gaspar Medina, para dar gracias a Dios, y a todas las personas que, de una manera u otra, colaboraron; ya sea con sus oraciones, con su ayuda incondicional para llegar a ese gran día, cuando en realidad empieza la misión a la que han sido llamados, por lo que pidió a todos sus oraciones para que ambos puedan ser fieles a su ministerio.

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