a NIVEL MUNDIAL
Semana de oración por la unidad de los cristianos


 

Aladino A. Zambrano G. - aladino@panoramacatolico.com

Los cristianos del mundo entero rezarán –del 18 al 25 de enero– durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos “con el fin de que estén unidos en tu mano” (Ezequiel 37, 17) –cuyo nombre significa Dios lo hace fuerte– fue llamado a devolver la esperanza de su pueblo en la situación política y religiosa desesperada que surgió a la caída y la ocupación de Israel y al exilio de una gran parte de su pueblo.
Los textos para el 2009 “Estarán unidas en tu mano” (Ezequiel 37, 17), provienen de la experiencia de las iglesias en Corea. Frente a la división de su país, las Iglesias han buscado la inspiración en el profeta Ezequiel, quien también vivió en su país trágicamente dividido y que deseaba la unidad para su pueblo.
El Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, conjuntamente con la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, son los responsables de proponer los textos para esta Semana, conocida también como Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Los miembros del grupo local de Corea han encontrado que el texto de Ezequiel presentaba similitudes sorprendentes con la situación que conocen en su país dividido y la de los cristianos desunidos. Las palabras de Ezequiel les dan la esperanza de que Dios reunirá de nuevo a su pueblo para hacerlo uno solo. Una nueva y gran esperanza nació: Dios creará un mundo nuevo.
Tradicionalmente, la Semana de oración por la unidad de los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paúl Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo. Esta elección tiene un significado simbólico.
En el hemisferio Sur, donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, se prefiere adoptar igualmente en otra fecha, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926) que representa también otra fecha simbólica para la unidad de la Iglesia.
Ezequiel, profeta y sacerdote, fue llamado por Dios a los 30 años de edad. Su actividad, que abarcaba el período que iba de 594 a 571 antes de Cristo, fue ampliamente influida por las reformas políticas y religiosas que emprendió el rey Josías en el 621 antes de Cristo.

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