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Manuelita Núñez C. -
manu@panoramacatolico.com
Benedicto XVI recoge la lección de Galileo
El universo no está gobernado por una fuerza ciega

Gentile da Frabriano (ca 1370-1427). La adoración de los Reyes (detalle
de la Virgen y el Niño con los tres Reyes) Galleria Uffizi, Florence.
CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- Benedicto XVI
recogió este martes, solemnidad de la Epifanía, la lección que ha dejado
Galileo Galilei al pensamiento: el universo no está gobernado por una
fuerza ciega, sino por el Amor.
En la homilía de la misa en la que los creyentes recuerdan a los Magos
de Oriente, expertos en astronomía, que llegaron a Belén guiados por una
estrella, el Papa recordó que en 2009 se celebra el cuarto centenario de
las primeras observaciones de Galileo gracias al telescopio.
Este aniversario ha llevado a la UNESCO a proclamar el Año Mundial de la
Astronomía.
Benedicto XVI aseguró que en estos momentos se da "un nuevo
florecimiento", en este campo, "gracias a la pasión y a la fe de muchos
científicos, que siguiendo las huellas de Galileo, no renuncian ni a la
razón ni a la fe, es más, las valoran hasta el fondo a ambas, en su
recíproca fecundidad".
"El pensamiento cristiano compara el cosmos a un 'libro' -así decía el
mismo Galileo-, considerándolo como la obra de un Autor", añadió en su
homilía.
Según este libro, afirmó, "el amor divino, encarnado en Cristo es la ley
fundamental y universal de la creación. Esto no debe entenderse en
sentido poético, sino real".
Así lo entendía el mismo Dante, recordó, cuando en el verso sublime que
concluye el Paraíso y toda la Divina Comedia, define a Dios como "el
amor que mueve el sol y las demás estrellas".
"Esto significa que las estrellas, los planetas, el universo entero no
están gobernados por una fuerza ciega, no obedecen sólo a las dinámicas
de la materia", afirmó.
"Por tanto, no hay que divinizar los elementos cósmicos, sino por el
contrario, en todo y por encima de todo está una voluntad personal, el
Espíritu de Dios, que en Cristo se reveló como Amor", aclaró.
Por este motivo, aclaró, los hombres no son esclavos de los "elementos
del cosmos", "sino que son libres, es decir, son capaces de relacionarse
con la libertad creadora de Dios".
"Él está en el origen de todo y lo gobierna todo, pero no como un frío y
anónimo motor, sino como Padre, Esposo, Amigo, Hermano, como Logos,
'Palabra-Razón', que se ha unido a nuestra carne mortal una vez para
siempre y ha compartido plenamente nuestra condición, manifestando la
sobreabundante potencia de su gracia", concluyó.
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