A TIRO DE PIEDRA
El 28 de Noviembre de 1821
La fecha de nuestra
independencia istmeña es el 28 de noviembre de 1821 y merece
conmemorarse como tal. Con el Primer Grito en La Villa de Los Santos, el
10 de noviembre de ese año, respaldado en los días cercanos por las
poblaciones de Natá, Penonomé, Ocú y Parita, se encendió la mecha
independentista que estalló finalmente en la capital del Istmo.
Arduo y tortuoso fue el camino recorrido hasta la proclamación de la
república el 3 de noviembre de 1903. Fueron 17 intentos de separación de
una Colombia que había dejado de ser tal, tras la muerte de Simón
Bolívar y la mutación de una Cundinamarca que pasa de ser una de las
tres naciones que conformaban la Colombia original, junto a Venezuela y
Quito, a Nueva Granada y, posteriormente, Colombia. A la primera
Colombia nos unimos; a la segunda, nos mantuvieron unidos contra nuestra
voluntad. Por las armas, algunas veces, y ofrecidos por Bogotá, cual
matrimonio de conveniencia, a los Estados Unidos, por medio del Tratado
Mallarino – Bidlack en 1846 y el Convenio Paredes – Stephens en 1855.
El 28 de Noviembre debe ser respetado por todos los panameños, y no
traído a menos como un día de asueto, que se da como puente festivo,
pero que aún no hace puente hacia el reencuentro con nuestra historia y
nuestro patriotismo.
Es preciso recordar, en esta fecha, que aquel 28 de noviembre de 1821,
la población de la capital, siguiendo el ejemplo de los pueblos
interioranos, y a través de su Ayuntamiento, convocó a Cabildo Abierto
y, en un acto solemne, ante las principales autoridades civiles,
militares y eclesiásticas de la época, declaró rotos los lazos que nos
ataban a España. Loar debemos a todos aquellos istmeños, entre los que
sobresalen, por enseñanza y memoria de la historia, el Señor Obispo de
Panamá Ilustrísimo Don José Higinio Durán y Martell, el doctor Carlos de
Icaza, don Mariano Arosemena, Juan de Herrera, Narciso de Urriola, José
de Alba, Gregorio Gómez, Manuel María Ayala, Antonio Planas, Juan Pío
Victorias, Antonio Bermejo, Gaspar Arosemena y Casimiro del Bal.
Apremiados por el temor de que la Corona recuperara el Istmo, nuestros
próceres sopesaron unirse a Centroamérica o a Perú; finalmente lo
hicieron con la Colombia bolivariana. Nueve años después, el 26 de
septiembre de 1830, con José Domingo Espinar, intentamos separarnos. El
9 de julio del mismo año, con Juan Eligio Alzuru, también, aunque acabó
fusilado por pretender ser dictador y perder el apoyo de los istmeños.
El 18 de noviembre de 1840, tras una junta popular, declaramos el Estado
del Istmo con Tomás Herrera. El 29 de septiembre de 1850 José Domingo
Espinar lidera un nuevo intento de separación. El 27 de febrero de 1855,
bajo la conducción de Justo Arosemena, mediante acto legislativo, el
Congreso bogotano reconoce, constitucionalmente, el Estado Federal del
Istmo de Panamá.
Hubo otros intentos más, en los 82 años de unión a las dos Colombia (la
de Bolívar y la actual), consolidándose nuestra independencia el 3 de
noviembre de 1903. Después no quedaría el ejercicio pleno de nuestra
soberanía territorial, que se da el 31 de diciembre de 1999, cuando
formalmente termina el matrimonio de conveniencia que nos impuso
Colombia con los Estados Unidos. El 28 de Noviembre tiene su valor, nos
toca rescatarlo ahora que, dentro de 13 años, cumplamos los 200 años de
nuestra Independencia.
Luis Alberto Díaz
- lad@panoramacatolico.com
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