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CONTROVERSIA
Tarea específica de la Iglesia en la toxicodependencia

La Iglesia, respetando la autonomía de las ciencias, y su propia
metodología, se interesa más en el esfuerzo de la evangelización, sobre
todo cuando el trabajo se desarrolla en las instituciones que pertenecen
o que son puestas bajo la inspiración y la dirección de agentes
pastorales de la Iglesia.

La toxicodependencia es el resultado de una cultura
que, vacía de tantos valores humanos, compromete la promoción del bien
común y, por tanto, la auténtica promoción de la persona. Es por tanto
la misión de la Iglesia reevangelizar esta cultura y animar este orden
temporal que la hace posible.
¿Cuál es la tarea específica de la Iglesia frente
al fenómeno de la toxicodependencia?
La Iglesia, enviada como "sacramento universal de salvación" (LG, 48; AG,
1), es el pueblo misionero de Dios. El compromiso misionero de la
Iglesia, su actividad evangelizadora, cae sobre todos los miembros de
este pueblo, cada uno en proporción de sus posibilidades (cfr. AG, 23):
"A todos los fieles... es impuesto el noble honor de trabajar con el fin
de que el divino mensaje de la salvación, sea conocido y aceptado por
todos los hombres, sobre toda la tierra" (AA, 3).
El
mensaje de la Iglesia se dirige a toda la sociedad y a todos los hombres
para señalar la alta vocación de Dios al hombre. Hace parte, sin
embargo, de este mensaje, el hecho de que el hombre redimido lleva en sí
mismo las heridas del pecado original y por tanto la inclinación a la
dependencia y a la esclavitud del pecado.
El amor misericordioso de Dios mira en modo especial a quienes necesitan
más de su acción compasiva y liberadora. El Señor ha dicho que son los
enfermos los que tienen necesidad del médico (cfr. Mt. 9, 12; Mc. 2, 17;
Lc. 5, 31).
Al toxicodependiente se dirigen la solicitud y las actividades de muchas
personas e instituciones. También diversas ciencias y disciplinas se
ocupan de sus problemas. ¿Bajo qué aspecto, entonces, la Iglesia se pone
al servicio de quienes se encuentran bajo el yugo de esta nueva forma de
esclavitud?
En su actitud decididamente pastoral, empleando los instrumentos
ofrecidos por las ciencias, la Iglesia se acerca al toxico-dependiente
con su radiante concepción de la verdad sobre Cristo, sobre sí misma y
sobre el hombre.
Al toxicodependiente, carente fundamentalmente de amor, hay que hacerle
conocer y experimentar el amor de Cristo Jesús. En medio de una desazón
atormentada, en el vacío profundo de la propia existencia, el itinerario
hacia la esperanza pasa por el renacer de un ideal auténtico de vida.
Todo esto se manifiesta plenamente en el misterio de la revelación del
Señor Jesús. Quien toma sustancias estupefacientes debe saber que, con
la gracia de Dios, es capaz de abrirse a quien es "el camino, la verdad
y la vida" (Jn. 14, 6).
La Iglesia, con su contribución específica, interviene en el problema de
la toxicodependencia, ya para prevenir el mal, ya para ayudar los
toxicodependientes en su recuperación y reinserción social.
La respuesta de la Iglesia al fenómeno de la toxicodependencia es un
mensaje de esperanza y un servicio que, más allá de los síntomas, va al
centro mismo del hombre; no se limita a eliminar el mal, sino que
propone rumbos de vida. Sin ignorar ni despreciar las otras soluciones,
ella se sitúa a un nivel superior y global de intervención que tiene en
cuenta su precisa visión del hombre y en consecuencia indica nuevas
propuestas de vida y de valores. Su tarea es evangélica: anunciar la
Buena Nueva. No asume una especie de función sustitutiva respecto de
otras instituciones e instancias humanas. Su servicio está, en efecto,
en la misma "escuela evangélica" hecha a través de formas concretas de
acogida que son la traducción práctica de su propuesta de vida, de su
mensaje de amor.
Hoy, con la vasta difusión de la droga, la Iglesia se encuentra frente a
un nuevo reto: debe evangelizar tal situación concreta. Por esto indica:
1. el anuncio del amor paterno de Dios para salvar al hombre, un amor
que supera todo sentido de culpa; 2. la denuncia de los males personales
y de los males sociales, que causan y favorecen el fenómeno de la droga;
3. el testimonio de aquellos creyentes que se dedican a la atención de
los toxicodependientes según el ejemplo de Cristo Jesús, que no ha
venido para ser servido, sino para servir y dar la vida (cfr. Mt. 20,
28; Fil. 2, 7).
(Tomado de un escrito del fallecido Cardenal
Alfonso López Trujillo, antiguo Presidente del Pontificio Consejo para
la Familia).
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Iniciativas
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Atención
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En la Iglesia existen
también múltiples iniciativas para la prevención, la acogida
y la recuperación de los toxicodependientes, y su
reinserción social. |
La comunidad para la
atención de los toxicodependientes no es solamente una
estructura, sino un estilo de vida que debe encarnarse en
todas partes: en casa, por la calle, en la escuela, en el
trabajo, en la diversión. |
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