La draga Vlaanderen XIX da inicio oficial, el 17 de noviembre de 2008, en el Canal de Panamá, a los trabajos de dragado en la entrada pacífica del canal, como parte del programa de ampliación de la vía interoceánica. La empresa belga Dredging International removerá 9,1 millones de metros cúbicos de tierra y roca por un monto de 177,5 millones de dolares. EFE/Alejandro Bolívar.

Que sea para bien

Continúa el proceso de ampliación del Canal de Panamá, que la mayoría del pueblo panameño aprobó mediante referéndum, y a causa de la cual, suponemos, el canal será más competitivo y producirá ingresos que contribuirán al desarrollo del país. Esos ingresos, bien utilizados, sin duda podrían traer bienestar y progreso a lo largo del tiempo. Sólo es cuestión de saber cómo y en qué invertirlos, y desterrar todo vestigio de politiquería en su manejo y administración.

A pesar de que la ampliación del Canal de Panamá es un riesgo financiero, los cálculos están hechos para que salgamos airosos de tan importante empresa. Mientras haya ganancias, toda gestión en el uso de sus ingresos debe llevarse sabiamente y procurando establecer reservas para los tiempos malos que, como ley natural, algún día tocarán a nuestras puertas.

Deseamos que esta nueva etapa de la ampliación sea aprovechada, para bien del país y sus gentes. Que Dios nos ilumine para saber poner, primero, nuestra con-fianza en Él, y para hacer la tarea humana que nos corresponde, con inteligencia y discernimiento, de manera tal que podamos, en los años venideros, recordar este momento de nuestra historia con gratitud y ver hacia el futuro con esperanza.

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