Vista general de un cargamento con al menos 734 kilos de cocaína presentados el 7 de noviembre de 2008, por la Policía Nacional de Panamá, en Ciudad de Panamá. El cargamento, encontrado bajo el doble fondo de un furgón, es producto de un operativo que además dio con la captura de 5 personas vinculadas al ilícito y 10 fusiles AK47 con municiones. EFE/Alejandro Bolívar.

Armas y drogas

La combinación de armas y drogas golpea fuertemente a Panamá y al mundo, en una vorágine que amenaza gravemente las estructuras de la sociedad. Es tal la incidencia de la acción criminal en el campo del tráfico de ambas, que obliga a dedicar amplios recursos a su persecución y represión.

Nuestras calles a diario se ven convertidas en escenario de pleitos territoriales y ejecuciones, como nunca antes estábamos acostumbrados a ver. Al menos, cada día, hay un muerto relacionado con el uso de armas ilegales o el negocio de la droga. Se ha perdido todo sentido por el valor de la vida y por las virtudes, porque el poder y el dinero fácil se imponen sobre el honor y el altruismo.

Sin embargo, aún no renunciamos a la esperanza. La esperanza en Dios, para vivir conforme a su voluntad; y la esperanza en la niñez, que necesita ser encauzada hacia nobles ideales. Necesitamos una respuesta contundente como sociedad que responda, a la par de la administración de justicia y el mantenimiento del orden público, al desafío inmediato de formar y educar a los futuros hombres y mujeres en un ambiente de edificante mentalidad y particulares valores.

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