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CONTROVERSIA
Experto psiquiatra en el Vaticano:
"Celibato es una provocación" al mundo superficial

Solo si la vida terrena es una parte que encontrará en la eternidad su
cumplimiento, entonces el celibato, como forma de vida, puede dar luces
a esta vida.

El celibato no es para los narcisistas que buscan
siempre que todo gire sobre sí mismos, Lütz recuerda que el sacerdote
"debe sobre todo interesarse por los otros seres humanos y sus miserias,
debe olvidarse de él, y debe hacer visible, detrás de sus palabras, el
esplendor de Dios antes que sus propias miserias".
ROMA, (ACI).- Manfred Lütz, psiquiatra consultor de
la Congregación del Clero de la Santa Sede, responde en un extenso e
interesante artículo a quienes consideran que la vivencia del celibato
no es "natural" y explica cómo esta opción de los sacerdotes y
religiosos es necesaria para la vivencia plena de su vocación, la
dirección espiritual, y es una "provocación" al mundo superficial que no
cree en la vida después de la muerte.
En un artículo publicado en L'Osservatore Romano, el experto comenta que
"el celibato es una provocación. En un mundo que ya no cree en una vida
después de la muerte, esta forma de vida representa una protesta
permanente contra la superficialidad colectiva. El celibato es el
mensaje vivido que anuncia que el mundo terreno, con sus alegrías y
dolores, no lo es todo".
"Sin una pizca de duda –continúa el psiquiatra– si con la muerte
terminase todo, el celibato sería una idiotez. ¿Por qué renunciar al
amor íntimo de una mujer, por qué renunciar al encuentro profundo con
los hijos, por qué renunciar a la sexualidad? Solo si la vida terrena es
una parte que encontrará en la eternidad su cumplimiento, entonces el
celibato, como forma de vida, puede dar luces a esta vida. Solo así esta
forma de vida anuncia en voz alta una vida de plenitud, que fue ya
intuida por hombres de muchas épocas, cuya realidad se ha hecho visible
a todos los hombres solo a través de Jesucristo, en particular a través
de su muerte y Resurrección milagrosa".
Tras hacer un breve recorrido del celibato en la Iglesia y cómo a través
de los tiempos siempre ha sido estimado como de gran valor por los
creyentes, pese a algunas crisis en las que fue cuestionado como la del
siglo XIX en Friburgo, Alemania, el consultor de la Congregación del
Clero destaca como "quien no logra renunciar al ejercicio de la
sexualidad no está en capacidad" tampoco "de unirse en vínculo
matrimonial".
Para Manfred Lütz la manera de ver la sexualidad que ve a la mujer "como
objeto de satisfacción de un impulso personal, tiene un rol clave en la
crítica del celibato". Explicando esta manera de aproximarse a este
tema, el psiquiatra comenta que incluso los esposos en ocasiones no
pueden ejercer su "sexualidad genital plenamente, por ejemplo a causa de
una enfermedad temporal o por una discapacidad permanente. En esos
casos, una relación de pareja verdaderamente profunda no es destruida
por esto, sino que es enriquecida. Del mismo modo el asunto del celibato
no debe concentrarse sólo en el asunto de la sexualidad genital, sino
que debe verse el celibato como una forma de relación determinada, que
permite una relación profunda con Dios y una fecunda relación con las
personas confiadas a la cura personal del sacerdote".
Luego de comentar que cuando un sacerdote no reza lo suficiente puede
ser percibido por las personas ya no como un "hombre de Dios" y genera
frustración en él mismo porque no puede realizar el servicio que le es
propio adecuadamente. El consultor subraya que, en cambio, cuando un
sacerdote "vive la propia fe con convicción y da testimonio de ella, es
un guía espiritual fecundo de tal modo que gusta de la alegría que surge
de la dirección espiritual de las almas".
"Para el sacerdote es importante también confesar a los fieles, porque
así establece un contacto existencial con las personas. El celibato hace
al sacerdote libre para las relaciones de dirección espiritual intensas.
Así puede dedicarse, ya sea desde el punto de vista del tiempo o desde
el punto de vista existencial, de modo más amplio a la dirección
espiritual respecto a cuando podría hacer si estuviera casado".
El experto psiquiatra indica además que "no es cierto lo que se escucha
a menudo sobre que una guía espiritual para casados sería mejor si fuera
dado por esposos. Una guía así corre siempre el riesgo de revivir
inconscientemente las experiencias del propio matrimonio y de
transformar las propias emociones en acciones, sin reflexionar, por un
mecanismo psicológico".
"Por ello –prosigue– necesita sólidamente de un monitoreo, para impedir
que esto suceda. Al contrario, una buena guía espiritual tiene
considerables experiencias existenciales con muchas parejas casadas. Y
así se puede llegar a los casos más difíciles. Esto explica, por
ejemplo, la sorprendente fecundidad de los escritos sobre el matrimonio
de aquel gran pastor de almas que fue el Siervo de Dios Juan Pablo II".
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Para Manfred Lütz la
manera de ver la sexualidad que ve a la mujer "como objeto
de satisfacción de un impulso personal, tiene un rol clave
en la crítica del celibato". |
El celibato hace al
sacerdote libre para las relaciones de dirección espiritual
intensas. |
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