28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
La fuerza de la fe

 

La fe de Abrahán es ejemplar. Es un modelo válido para cuantos imitan a Abrahán creyendo en Dios. Abrahán es el padre de los creyentes. A cuantos permanecen firmes en la fe, como Abrahán, Dios les salvará, les pasará de la muerte a la vida.

Por eso nuestra fuerza es la fe. Es la razón de nuestro vivir, el resorte de toda nuestra existencia. Para el cristiano “creer en Dios no puede separarse de “creer en el hombre”. La fe atraviesa toda nuestra vida. Porque somos creyentes, amamos la vida, nos adherimos a ella y nos vinculamos a ella en todas las acciones más simples e inmediata.

Si no creo en mí mismo, como creador de “mi hoy diario”, no podré comprometer mi libertad en el espacio sobre natural de Dios.

No tengo otro camino de acceso a Dios, que la fidelidad a los más cotidiano de mi vida. “La fe de mi espíritu”, la adhesión de mi corazón y de mi libertad a la llamada de Dios, no pueden actuar en mí, si no me siento unido a la fuerza creadora de mi persona.

El amor de Dios es positivo, creador. Amándome, Dios me hace capaz de amar.

Vicente Gil M., c.m.f

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