FENÓMENO DE CAMBIAR DE TOLDA
Tránsfugas, ideales, traiciones


 

Charlie Del Cid

Algunos consideran a los Tránsfugas como traidores al partido político que les dio la oportunidad de ganar un escaño legislativo. Es un fenómeno de cambiar de tolda. El que se acoge a un nuevo colectivo tiene sus razones para haber abandonado su antiguo redil. Puede que las razones sean verdaderas y correctas. Usualmente los que son abandonados ven al tránsfuga como traidor.
¿Quién tiene la razón? ¿Quién mantiene los verdaderos ideales del fundador del grupo? ¿No será que estás abandonando tus ideales? En el caso de la religión, los que abandonan un credo dicen haber encontrado la verdad: “Ah, hermano, yo abandoné aquella iglesia, porque ahí no sentía a Dios; esa iglesia era muy fría”. A veces se convierte en apostasía.
¿Cómo sé que no he abandonado mis ideales? ¿Seré un tránsfuga? En el caso de los amigos, ¿no será que abandoné a mis amigos; o que abandoné a mi pareja, en el caso de un divorcio o de infidelidad? ¿Qué fue lo que me llevó a cambiarme de carro y abandonar a mis amigos o a mi familia?
Sólo el tiempo nos dirá si nuestra decisión fue la correcta. A veces nos dejamos llevar por la comodidad económica. Muchos políticos abandonan sus partidos para dar el salto hacia uno que ahora está en el poder y así poder gozar de apoyo del ejecutivo. No es nada fácil ser oposición sin recursos. Pero los electores tienen en su poder premiar o castigar con el voto. No pocas veces, el que ha dado el salto sale electo por su nuevo colectivo. Qué difícil es mantenernos en nuestros principios e ideales. Por la plata baila el mono, dice un refrán. No todo es dinero, no todo es posición social.
Ante el supermercado de opiniones, ya casi no sabemos cuál es la verdad. Los ideales sucumben ante el relativismo en el que estamos sumisos. Y el criterio formado se ve deformado por la oferta de hedonismo, materialismo y consumismo. ¿Cómo sabemos que no nos estamos yendo detrás de un capricho, de un momento de placer? No pocas veces hemos apagado la voz de la conciencia para no escuchar sus reclamos.
El único signo claro de una decisión correcta es la paz de la conciencia y los frutos que produzca nuestra decisión. No te vendas por muchas o pocas monedas. Hay cosas que no son negociables. No abandones tus ideales, tus principios. Sé fiel a lo que la conciencia te dice. Y si tu conciencia está viciada, pues es hora de acudir al silencio del corazón y del alma. El ruido externo hace que la conciencia no pueda hablarte. Como decía una canción de Blades: “Usa la conciencia latino, no la dejes que se te pierda, no la dejes que muera.”
Sé trásfuga de la maldad: deja el camino del mal y busca el camino del bien. Deja de hacer trampa, de jugar vivo. Ahí sí vale la pena ser tránsfuga.

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