|

Manuelita Núñez C. -
manu@panoramacatolico.com
El
mensaje más bello propuesto por un Sínodo
Redactado por monseñor Ravasi
podría presentarse con una forma complementaria breve

Mons. Gianfranco Ravasi.
CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- El mensaje que se
ha presentado como propuesta para este Sínodo es el más bello surgido de
una asamblea sinodal, desde su restablecimiento tras el Concilio
Vaticano II.
Con este comentario no sólo concuerdan varios de los padres sinodales
que tomaron la palabra en el debate tras su presentación, sino también
una crónica de "L'Osservatore Romano".
La gran diferencia está en que el "nuntium" (mensaje), que debería
presentarse a la opinión pública este viernes, en esta ocasión ha sido
recogido y escrito por una mano, la del arzobispo Gianfranco Ravasi.
El arzobispo italiano, presidente de la Comisión encargada de la
redacción del Mensaje, es mundialmente conocido, no sólo por su
formación bíblica sino también por la belleza de su pluma, y el texto es
una prueba.
El mensaje, según prevé la metodología del Sínodo, "tiene la finalidad
de estimular al Pueblo de Dios, alentándolo en la fidelidad a la propia
vocación y alentándolo por los esfuerzos realizados".
Tras haber recogido las observaciones de la asamblea, el mensaje será
presentado a votación.
El borrador del mensaje, haciéndose eco de las intervenciones libres de
los padres sinodales tras su lectura, "rebosa de dinamismo cristiano,
penetrado del justo orgullo de ser cristianos", constata el diario
vaticano.
El problema que expresaron los padres sinodales en sus comentarios es
que quizá es "demasiado largo", motivo por el cual se ha propuesto
acompañarlo por una síntesis eficaz, que ayude a la lectura, en
particular para las personas más sencillas.
El borrador del mensaje que dirigirá al pueblo de Dios el Sínodo de los
obispos sobre la "Palabra de Dios en la vida y en la misión de la
Iglesia", fue presentado el sábado 18 de octubre, durante la décimo
novena congregación general, por el arzobispo Ravasi.
En su estructura, el borrador del mensaje, que tiene en cuenta las
propuestas presentadas ante las congregaciones generales y en los
círculos menores (grupos de trabajos lingüísticos), se basa en cuatro
símbolos que constituyen sus cuatro capítulos: "La voz de la Palabra: la
revelación"; "El rostro de la Palabra: Jesucristo"; "La Casa de la
Palabra: la Iglesia"; y "Los caminos de la Palabra: la misión".
Tras la lectura del texto intervinieron 31 padres sinodales, para hacer
sus comentarios. Además, quienes no tuvieron tiempo pudieron pasar una
nota escrita.
La observación más común, además de algunas sugerencias prácticas, fue
que era muy largo.
De hecho, el mismo monseñor Ravasi, al presentar la lectura, advirtió a
los padres sinodales que a partir de ahora "nuestro trabajo debe ser
como el de los escultores, quitar no añadir".
"Voltaire no se habría imaginado nunca que fuera citado en un Sínodo de
los Obispos --dijo con una sonrisa--, pero una frase suya describe bien
la elocuencia sagrada: larga y plana como la espada de Carlo Magno,
compensa con su duración lo que no logra alcanzar con la profundidad".
Luego citó a Abba Sisoes, un padre de la Iglesia, que decía que "si Dios
hubiera pedido a los teólogos de Alejandría que formularan el Decálogo,
los diez mandamientos hubieran sido mil".
Volver |