Los santos de la semana


San Antonio María Claret
 

Nacido para Evangelizar

El 23 de diciembre del 2007 se cumplieron doscientos años del nacimiento de San Antonio María Claret.  La familia claretiana –Misioneros Claretianos, Misioneras Claretianas, Filiación Cordimariana y Seglares Claretianos- han declarado el presente año como jubilar, que se inició en Vic, patria espiritual del Santo, y se cerrará en Tanzania, una de las misiones de frontera donde trabajan por el Reino los Misioneros Claretianos.
El lema escogido para este año jubilar es el que encabeza estas líneas: “Nacido para Evangelizar”.  El lema es síntesis de toda la vida de Antonio María Claret, que fue siempre misionero, apóstol, evangelizador.  La pasión por la Gloria de Dios y la salvación de los hombres y mujeres de todo el mundo, dominó su existencia.
--Ya desde su tierna infancia gustaba de hacer la visita al Santísimo presente en el sagrario.  En esas visitas escribe: “Me ofrecía mil veces a su santo servicio, deseaba ser sacerdote para consagrarme día y noche a su ministerio”:
Piensa hacerse cartujo; pero el Señor le da a entender que ese no es su camino. Ingresa al seminario de la diócesis de Vic.  Hace una carrera sacerdotal brillante.  Comienza a trabajar en una parroquia; pero entiende que la parroquia no es campo suficiente para su celo apostólico.  Viaja a Roma.  Quiere ir a misiones de infieles. Ingresa en el noviciado de los jesuitas en Roma. Se enferma, y la Providencia lo devuelve a su tierra natal.  Se pone a las órdenes de su Obispo y se convierte en misionero itinerante para sembrar en los corazones la semilla fecunda del evangelio.  El Padre Claret ha encontrado su vocación: evangelizar.  La iglesia le confiere el título de 
“ Misionero apostólico” que él lo entiende para dedicarse al servicio de la Palabra al estilo de los Apóstoles.
 El Padre Claret era muy sensible a las necesidades de los pobres y de las clases populares, tanto en España como en Cuba. Para hacer frente a la ignorancia de la gente, se convierte en apóstol de la pluma, funda la Librería Religiosa, escribe libros, folletos opúsculos, hojas volantes, etc.  No bajan de 120 los títulos de sus publicaciones; algunas como el Camino Recto, ya en vida de su autor, lograron más de 40 ediciones.
En Cuba funda las Bibliotecas Populares, que deben existir en todas las parroquias, para fomentar las buenas lecturas.  Con el fin de estimular el ahorro funda las Cajas de Ahorro, que quiere que se extiendan a toda la diócesis.  Al aperturarse esas Cajas el arzobispo, de sus propias rentas, deposita a favor de los contribuyentes una suma considerable de dinero.
Pero, sin duda, la obra de más envergadura que realizó el arzobispo Claret en Cuba fue la Granja Agrícola de Puerto Príncipe, en la provincia de Camagüey.  Su finalidad: enseñar a los niños y niñas pobres a cultivar la tierra, los árboles frutales y los animales domésticos.  Para ilustrar a los niños de la Granja y también a los campesinos de su tiempo, escribió dos libritos preciosos: Las Delicias del Campo y Reflexiones sobre la Agricultura.
El Arzobispo, Fundador y misionero, Antonio María Claret es, ciertamente, una de las figuras de más relieve en el retablo de la Iglesia del Siglo XIX.
Su fiesta litúrgica, el 24 de octubre

Francisco Fierro, cmf

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