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Margarita Henríquez, ganadora del Latin American Idol, saluda a sus
seguidores hoy, 13 de octubre de 2008, a su llegada a la Ciudad de
Panamá, procedente de Argentina. EFE/Alejandro Bolívar
Margarita
La escogencia de Margarita Henríquez como Latin
American Idol 2008, es motivo de alegría para la mayoría de nuestra
población. Sus atributos como persona sobresalen e invitan a imitarlos,
tanto para los jóvenes como para los adultos del país. Sencilla,
sincera y obediente a sus padres, Margarita es una chiquilla de 17 años
que vive grandes emociones en esta su juventud.
Ahora deberá enfrentar el reto de lidiar con la fama, las ofertas
artísticas y la presión propia de un mundo de farándula que exige
fortaleza y firmeza de carácter, para resistir los embates de un
ambiente que puede llevar a la perdición, si los valores y los
principios de la persona se desmoronan. A Dios gracias porque Margarita
cuenta con una familia unida y un padre y una madre que guían sus pasos,
lo que le permitirá afrontar los retos apoyándose en los suyos.
Esperamos que Margarita sea la inspiración de muchos otros jóvenes de
Panamá, y más que en el deseo de alcanzar el triunfo en algún concurso
artístico, en vivir una juventud sana, con lazos familiares fuertes y
con la sencillez y la humildad de esta niña de La Villa de Los Santos,
que hoy es el foco de atención de esta tierra nuestra. Que Dios la
bendiga y le conceda la sabiduría para discernir entre lo que realmente
le aprovechará y aquello que es intrascendente en su vida.
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