Catequesis del Papa
San Pablo conoció a
Jesús verdaderamente de corazón
Audiencia general
Miércoles 1 de octubre de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
En las últimas catequesis sobre san Pablo hablé de su encuentro con
Cristo resucitado, que cambió profundamente su vida, y después, de su
relación con los doce Apóstoles llamados por Jesús —particularmente con
Santiago, Cefas y Juan— y de su relación con la Iglesia de Jerusalén.
Queda ahora la cuestión de qué sabía san Pablo del Jesús terreno, de su
vida, de sus enseñanzas, de su pasión. Antes de entrar en esta cuestión,
puede ser útil tener presente que el mismo san Pablo distingue dos
maneras de conocer a Jesús y, más en general, dos maneras de conocer a
una persona.
En la segunda carta a los Corintios escribe: "Así que en adelante ya no
conocemos a nadie según la carne. Y si conocimos a Cristo según la
carne, ya no le conocemos así" (2 Co 5, 16). Conocer "según la carne",
de modo carnal, quiere decir conocer sólo exteriormente, con criterios
externos: se puede haber visto a una persona muchas veces, conocer sus
rasgos y los diversos detalles de su comportamiento: cómo habla, cómo se
mueve, etc. Y sin embargo, aun conociendo a alguien de esta forma, no se
le conoce realmente, no se conoce el núcleo de la persona. Sólo con el
corazón se conoce verdaderamente a una persona.
De hecho los fariseos y los saduceos conocieron a Jesús en lo exterior,
escucharon su enseñanza, muchos detalles de él, pero no lo conocieron en
su verdad. Hay una distinción análoga en unas palabras de Jesús. Después
de la Transfiguración, pregunta a los Apóstoles: "¿Quién dice la gente
que soy yo?" y "¿quién decís vosotros que soy yo?". La gente lo conoce,
pero superficialmente; sabe algunas cosas de él, pero no lo ha conocido
realmente. En cambio los Doce, gracias a la amistad, que implica también
el corazón, al menos habían entendido en lo sustancial y comenzaban a
saber quién era Jesús. También hoy existe esta forma distinta de
conocer: hay personas doctas que conocen a Jesús en muchos de sus
detalles y personas sencillas que no conocen estos detalles, pero que lo
conocen en su verdad: "El corazón habla al corazón".
En conclusión, san Pablo no pensaba en Jesús en calidad de historiador,
como una persona del pasado. Para san Pablo, Jesús vive ahora y habla
ahora con nosotros y vive para nosotros. Esta es la verdadera forma de
conocer a Jesús y de acoger la tradición sobre él. También nosotros
debemos aprender a conocer a Jesús, no según la carne, como una persona
del pasado, sino como nuestro Señor y Hermano, que está hoy con nosotros
y nos muestra cómo vivir y cómo morir.
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