Pastoral Juvenil
de la Arquidiócesis de Panamá

Una reafirmación de valores

 

Joan Manuel Quintero

En medio de la crisis de valores del mundo de hoy, la Civilización del Amor propone reafirmar con palabras y con hechos, con pensamientos y sentimientos, con actitudes y compromisos, algunos valores que actualizan el proyecto eterno de Dios en el continente. (Civilización del Amor, Tareas y esperanzas, Pág, 85)
Debemos tomar conciencia de que estamos ante un enorme choque entre el bien y el mal, la muerte y la vida, la cultura de la muerte y la cultura de la vida. Como jóvenes, estamos no sólo 'ante' sino necesariamente 'en medio' de este conflicto: todos nos vemos implicados y obligados a participar, con la responsabilidad de elegir la vida.
Como jóvenes, debemos rechazar el individualismo, el consumismo del internet, de la moda, de la televisión; decir un no a la corrupción, a la injusticia, a la intolerancia, a la discriminación, a la violencia, a la guerra y a la cultura de muerte. Y decir un sí a:
La vida.- Los jóvenes optamos por la vida porque creemos en el Dios de la Vida; queremos transformar todas las situaciones de muerte, rechazando toda violencia, para construir una gran patria que respete la dignidad de la persona humana
El amor.- Jesús nos da un nuevo mandamiento, que nos amemos los unos a los otros (Jn 13, 34), ya que no hay amor más grande que el del que da la vida por los demás (Jn 15, 13). Si no ama al hermano a quien uno ve, no puede amar a Dios, a quien no ve (1 Jn 4, 20). Por eso, el entregarse y amar a los demás implica un deseo de servicio, un servicio en el cual nosotros los jóvenes, como discípulos y misioneros, nos sentimos comprometidos.
La solidaridad.- Somos jóvenes alegres y esperanzados, con valores de fraternidad y solidaridad... que descubrimos a Jesús en el rostro de nuestros hermanos más pobres; caminando juntos, buscamos transformar la historia, para construir el Reino de paz, justicia y libertad
La libertad.- Los jóvenes hemos sido llamados a la libertad, para ser portadores y mensajeros de libertad, y no para la esclavitud. La libertad no consiste en “hacer cualquier cosa” sin límites ni criterios, sino una libertad interior, una entrega de sí mismos al servicio de todo lo que hace más humana la vida de quienes nos rodean y de la construcción de una sociedad libre y verdadera. Continuará

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