Carniceros preparan los cortes de carne para la venta, el viernes 11 de julio de 2008, en el mercado de San Felipe, en Ciudad de Panamá. El gobierno panameño implementa paquetes de subsidios agropecuarios en un intento para controlar parcialmente el incremento de precio de los alimentos de la dieta básica de los panameños. EFE/Alejandro Bolívar

El control de precio es problema de todos

La escalada de precios afecta a toda la población, en especial a la más pobre y la de recursos limitados. El abuso de algunos y la especulación de otros, agrava más la situación. Pareciera que todo se reduce al dinero: unos que no lo tienen o no les alcanza, y otros que quieren más al costo que sea.

Enfrentar el problema implica, además de la financiera, una decisión moral que debe tomarse en todos los niveles y estratos de la sociedad. El estado debe velar, preferentemente, por los más necesitados dentro de un estricto marco de subsidiariedad. Dicho en otras palabras: tomar las medidas de urgencia, en lo inmediato, para luego facilitar que cada hombre y mujer del país pueda satisfacer sus necesidades por sí mismos. Los comerciantes deben sacrificar un poco de la ganancia, en los productos de primera necesidad, y fijar precios asequibles para el consumidor. Y éste último, aprender a ahorrar y a hacer uso racional de los bienes y servicios que consume, sin desperdiciar ni malbaratar.

No es un camino fácil, pero sí posible. Si unos a otros nos ayudamos a compartir y a sacrificar lo superfluo a favor de lo necesario, podremos superar la situación que actualmente nos agobia y preocupa. Al fin y al cabo, el control de precios es una cadena que a todos toca y a todos debe interesar.

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