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SANTIFICACIÓN CARISMATADAS
Dogma y dones del Espíritu Santo

PUNTOS ESENCIALES
Los puntos esenciales del dogma, pueden ser resumidos en las siguientes
afirmaciones:
* El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.
* Como Persona, aunque realmente distinta del Padre y del Hijo, es
también consustancial a Ellos; siendo Dios como Ellos, El posee con
Ellos una y misma Naturaleza o Esencia Divina.
* Procede, no por generación, sino por inspiración del Padre y del Hijo
juntos, como de un único principio.
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La doctrina de la Iglesia
Católica relativa del Espíritu Santo forma parte integral de su
enseñanza sobre el misterio de la Santísima Trinidad, de la cual San
Agustín habla tímidamente diciendo: "En ningún otro tema, es tan
peligroso el error, o tan difícil avanzar, o tan apreciable el fruto
de un estudio cuidadoso".
Este título y la teoría conectada a él, así como la
teoría de los frutos del Espíritu Santo y aquella de los pecados contra
el Espíritu Santo, implican lo que los teólogos llaman apropiación. Se
entiende por este término lo que es atribuido especialmente a las
perfecciones de una Persona Divina y las obras exteriores que nos
parecen más claramente e inmediatamente conectadas a El, cuando
consideramos Sus características personales pero que en realidad son
comunes a las Tres Personas. Es en este sentido que atribuimos al Padre,
la perfección de omnipotencia con sus más impactantes manifestaciones,
por ejemplo, la Creación, porque El es el principio de las otras dos
Personas; Al Hijo atribuimos la sabiduría y las obras de sabiduría,
porque El procede del Padre por el Intelecto; al Espíritu Santo
atribuimos las operaciones de gracia y santificación de las almas y en
particular, dones y frutos, porque El procede del Padre y del Hijo como
Su amor mutuo y es llamado en las Sagradas Escrituras, la bondad y
caridad de Dios.
Los dones del Espíritu Santo son de dos tipos: los primeros son
especialmente encaminados a la santificación de la persona que los
recibe; los segundos, son llamados más propiamente charismata, son
favores extraordinarios otorgados para ayudar a otros, favores también,
los cuales no santifican por sí mismos, e incluso pueden estar separados
de la gracia santificante. Aquellos del primer tipo son considerados 7
en número, como los enumeraba Isaías (xi,2,3) donde el profeta los ve y
describe en el Mesías. Son los dones de sabiduría, entendimiento,
consejo, fortaleza, conocimiento y piedad (santidad) y temor del Señor.
El don de sabiduría, al despegarnos del mundo, nos hace apetecer y amar
solo las cosas del cielo. El don de entendimiento nos ayuda a atrapar
las verdades de la religión en tanto sea necesario. El don de consejo
salta desde la prudencia sobrenatural y nos permite ver y escoger
correctamente aquello que ayudará más a la gloria de Dios y nuestra
propia salvación. Por don de fortaleza recibimos el coraje para
sobrellevar los obstáculos y dificultades que surgen en la prácticas de
nuestros deberes religiosos. El don de conocimiento nos muestra el
camino a seguir y los peligros a evitar para alcanzar el cielo. El don
de piedad, al inspirarnos con una tierna y filial confianza en Dios, nos
hace abrazar con gozo todo aquello que atañe a Su servicio. Finalmente,
el don de temor nos llena de respeto soberano por Dios, y nos hace temer
ofenderlo. En cuanto a la naturaleza interna de estos dones, los
teólogos los consideran sobrenaturales y cualidades permanentes, los
cuales nos hacen atentos a la voz de Dios, la cual nos hace susceptibles
a las obras de gracia actual, la cual nos hace amar las cosas de Dios,
y, consecuentemente, se traduce en más obediencia y docilidad a las
inspiraciones del Espíritu Santo.
Los dones del segundo tipo o carismata, son conocidos por nosotros
parcialmente por San Pablo y parcialmente de la Historia de la Iglesia
primitiva, en el seno de la cual Dios las concedió plenamente. De estas
"manifestaciones del Espíritu", "todas estas cosas [que] uno y el mismo
Espíritu obró, separando a cada uno según su voluntad", los Apóstoles
nos hablan, particularmente en I. Cor., xii, 6-11; I Cor., xii, 28-31; y
Romanos xii, 6-8. En el primero de estos tres pasajes encontramos 9
carismatas mencionadas; el don de hablar con sabiduría, el don de hablar
con conocimiento, fe y gracia de sanar, el don de milagros, el don de
profecía, el don de discernir espíritus, el don de lenguas. A esta
lista, debemos agregar, por lo menos, como se encuentra en los otros dos
pasajes indicados, el don de gobierno, el don de ayuda y tal vez lo que
Pablo llama distributio y misericordia. Sin embargo, no todos los
exégetas concuerdan en el número de carismatas, o la naturaleza de cada
una de ellas; tiempo atrás, San Crisóstomo y San Agustín habían señalado
la oscuridad del tema. Adhiriendo a la visión mas probable sobre el
tema, debemos inmediatamente clasificar la carismata y explicar el
significado de la mayoría de ellas como sigue. Ellas forman cuatro
grupos naturales:
• Dos carismatas, que dicen relación a la enseñanza de las cosas
Divinas: sermo sapientiae, sermo scientiae, la primera relativa a la
exposición de los misterios superiores, la última al cuerpo de las
verdades Cristianas.
• Tres carismatas que dicen, apoyan estas enseñanzas: fides, gratia
sanitatum, operatio virtutem. La fe de la que aquí se habla es la fe en
el sentido usado por Mateo xvii, 19: la que obra maravillas; así es,
como era, una condición y parte de los dos dones mencionados con ella.
• Cuatro carismatas que sirven para edificar, exhortar y fomentar la fe
y para desconcertar a los no creyentes: prophetia, discreto spirituum,
genera linguarum, interpretatio sermonum. Estas cuatro al parecer, caen
lógicamente dentro de dos grupos; de profecía, la cual esencialmente es
el pronunciamiento inspirado sobre distintos temas religiosos, la
declaración del futuro solo de importancia secundaria, que encuentra su
complemento y, como fuera, se verifica en el don de espíritu de
discernimiento; y que, como regla, podría ser el uso de lossololia - el
don de hablar en lenguas - si el don de interpretarlas fuera querido?
• Finalmente la carismata restante parece tener por objeto la
administración de asuntos temporales, ánimo a obras de caridad:
gubernationes, opitulationes, distributiones. Juzgando por el contexto,
estos dones, aunque son conferidos y útiles en la dirección y confort
del prójimo, no necesariamente se encuentran en todos los superiores
eclesiásticos.
Siendo la carismata un favor extraordinario y no es requisito para la
santificacion del individuo, no fueron otorgados indiscriminadamente
sobre todos los Cristianos.
Transcrito por W.S. French, Jr.
Traducido por Carolina Eyzaguirre A.
The Catholic Encyclopedia, Volume I
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