LOS MÉDICOS PIONEROS NOS BRINDARON VALIOSOS APORTES
¿Qué sucede con la salud en Panamá?


 

  • “ El Valor de un hombre, debe ser medido por lo que da, no por lo que obtiene”. A. Einstein

Julio V. Suárez M.

Panamá, al igual que el resto de los países del mundo, desea contar con un buen sistema de Salud, que incluya personal idóneo y objetivos definidos.
Desde el principio de nuestra vida republicana, el Departamento de Higiene y Salud, dio los primeros pasos para lograr estas metas. Los médicos pioneros nos brindaron valiosos aportes en el control de las enfermedades tropicales e infecciosas que asolaban a la población de aquella época. Ellos nos heredaron valores tales como la responsabilidad, la honestidad, el respeto, el desinterés y la buena voluntad con que trabajaron y que deberían estar presentes en todos nosotros, los profesionales de la medicina.
Desde 1957, en Panamá se han implementado varios planes o sistemas de salud, como el Plan Regional, el Sistema Integrado de Salud, el Sistema Coordinado de Salud y el Nuevo Plan de Salud. Es indudable que con ellos se han logrado avances significativos en materia de Salud, especialmente en los indicadores básicos, pero aun se cuestiona el servicio que se presta a los usuarios. Las quejas más frecuentes son:
Deficiencias en la obtención de citas médicas y en la programación de cirugías electivas.
Escasez y baja calidad de los medicamentos.
El trato deficiente que reciben los pacientes por parte del personal médico y administrativo en las distintas instituciones de salud.
Falta de atención oportuna hacia los pacientes.
Las dificultades financieras de la Caja de Seguro Social que afectan los distintos programas, especialmente los de vejez, invalidez y muerte.
Cabe preguntarnos, ¿qué está sucediendo con la salud en Panamá? ¿Por qué no se logran las metas si el Estado dice invertir fuertes sumas de dinero en planes de salud?.
Considero que el nudo gordiano radica en dos puntos, las instituciones de salud y los profesionales de la medicina.
Las instituciones de salud, sea el Ministerio de Salud como la Caja de Seguro Social, no han actuado en forma armónica y coordinada. Tanto el Código de Salud del Ministerio, como la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social, no se cumplen adecuadamente y por ende, la atención continúa siendo deficiente.
Por su parte, pareciera que los médicos olvidamos los ejemplos de nuestros antecesores, quienes se ganaron el respeto, la consideración y la confianza de la población. Actualmente se nos cuestiona severamente por falta de profesionalismo debido, en parte, a que en la actualidad, la profesión médica ya forma parte de la publicidad y el mercadeo a niveles alarmantes, deshumanizando el verdadero sentido de esta noble profesión.
Para colmo de males, la industria farmacéutica, muchas veces presiona y manipula a los servidores de la salud, con ofrecimiento de cursos, congresos y paseos, a cambio de aumentar las ventas de sus medicamentos y generar ganancias millonarias.
Los médicos debemos anteponer los intereses de los pacientes a los nuestros. Pero pareciera que la codicia, la ambición desmedida y el ansia de lucro, modificaron nuestros principios éticos y esto propició la creación de sistemas donde la calidad y efectividad son sustituidas por parámetros como el volumen, el ahorro y la rapidez de las consultas, sin tomar en cuenta la idoneidad, el profesionalismo, la relación médico- paciente y los resultados positivos. Me refiero a la Medicina Gerencial y Prepagada.
El Dr. Bob Kromer relata en un interesante artículo, la forma en que algunos profesionales de la medicina abusaron de los métodos de diagnóstico modernos y de algunos tipos de atención, elevando en forma alarmante, los costos de salud. Lamentablemente, aquellos médicos que nos esforzamos por ejercer nuestra profesión con honestidad, permitimos esa mala práctica sin protestar.
Hemos quedado a expensas de quienes comercializan la salud y alcanzan ganancias exorbitantes. Con este sistema, el médico ha perdido la libertad de elegir los procedimientos y tratamientos que considera apropiados y, a su vez, a los pacientes se les impide escoger a su médico tratante. Ahora nos quejamos de las limitaciones con que trabajamos la medicina, pero en su momento no actuamos en consonancia.
En vísperas de la conmemoración del Día del Médico, a celebrarse el 21 de mayo y en el aniversario 57 de la creación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, deseo exhortar a todos los colegas para que, en forma conjunta, hagamos honor al Juramento Hipocrático y cumplamos cabalmente con el Código de Ética y Moral que rige el ejercicio de nuestra noble profesión. De esta forma evitaremos que se nos irrespete con epítetos y artículos hirientes.
Este compromiso también debe incluir al Ministerio de Salud y a la Caja de Seguro Social, a quienes les compete ofrecer una buena calidad de salud a la población. La misma debe incluir el respeto a la dignidad del ser humano, el suministro de insumos y equipos a los hospitales y Centros de Salud, con el fin de prevenir enfermedades y brindar una salud óptima y oportuna. Recordemos que el progreso y el desarrollo de un país dependen de un pueblo sano, pues un pueblo sano es capaz de superar cualquier desafío, solo así, haremos Patria.

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