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Pastoral Juvenil
de la Arquidiócesis de Panamá |
La Santidad de la misión

Luzmaría Hurtado
Deseo de servicio, inspiración divina, vocación nata… que es lo que
lleva a una persona a ser santa? Realmente las personas (como tú y como
yo) que hoy vivimos vidas distintas a los de otros tiempos, pueden
llegar a ser santos?
¿Qué es ser santo?... ¿Qué tiene que ver la santidad con la misión?...
Tiene que ver mucho, nuestro estilo de vida debe ser el “adecuado” para
llegar a ser santo. Realmente nadie se impone como meta o nadie se dice
a sí mismo “Quiero ser santo” o “¡Voy a ser el mejor santo de todos!”,
no.
La misión no es más que llevar a alguien algún mensaje que le dé ánimo y
fortaleza a alguien.
Podemos enlazar estos dos términos “Santidad” y “Misión”, perfectamente,
ya que una complementa a la otra, sirviendo como herramienta la
santidad, como estilo de vida, a la misión, como manera de anunciar.
“Santifiquemos nuestras acciones”, no te pido que vivas en la iglesia,
te pido que vivas por la Iglesia… No te pido que reces cada segundo, te
pido que le hables con sinceridad a Dios…
Demos ejemplo de santidad y testimonio de la “Buena Nueva” a nuestra
familia, amigos, compañeros, extraños, conocidos y demás personas que
nos encontremos muy pronto en el camino…
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