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Obras Misionales
Pontificias de
Panamá
Tercer Congreso Americano Misionero
El
CAM 3 - Comla 8
América con Cristo
escucha, aprende y anuncia

María, por la acción del Espíritu Santo,
vivió la misión
María de Nazaret en su casa, es decir en el espacio
familiar y de confianza, vivió la experiencia de un Dios fuerte
(Gabriel) que quería contar con ella para realizar sus planes de
acercarse a la humanidad como el mayor gesto de amor. María acepta la
Palabra de Dios y se convierte en discípula. Por la acción del Espíritu
Santo la Palabra de Dios se encarna (Lc 1, 35) y María es la encargada
de llevar la Palabra de Dios a los demás; es misionera.
En virtud del don del Espíritu, María, presente en Pentecostés con los
Apóstoles, llegó a ser modelo e imagen del Pueblo que, al recibir la
Palabra y el Espíritu, se convierte en Iglesia fecunda, madre de los
hijos de Dios y portadora de Cristo, misionera.
María es la gran misionera, continuadora de la misión de su Hijo y
formadora de misioneros. Ella, así como dio a luz al Salvador del mundo,
trajo el Evangelio a nuestra América. En el acontecimiento guadalupano,
presidió, junto al humilde Juan Diego, el Pentecostés que nos abrió a
los dones del Espíritu. Desde entonces, son incontables las comunidades
que han encontrado en ella la inspiración más cercana para aprender cómo
ser discípulos y misioneros de Jesús.
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Su colaboración para
las misiones puede depositarla
en el Banco HSBC cuenta Nº 060036167001
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