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SEMINARIO MAYOR SAN JOSÉ
Una obra sostenida por Dios,
administrada por seres humanos

El Seminario Mayor San José en la actualidad acoge a 58 seminaristas,
cuya formación tiene un costo de 300 balboas mensuales por cada uno.
CUNA DE SACERDOTES
El SMSJ, que ha significado una incubadora de sacerdotes, de hombres de
bien que ponen su labor pastoral a la comunidad, atraviesa dificultades
propias de estos tiempos, donde los costos de todo tipo se han duplicado
y triplicado, y eso plantea retos.
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El sostenimiento del Seminario
Mayor San José (SMSJ), es una de las inquietudes de la Iglesia
Católica, y las necesidades que se presentan en este espacio de
formación escapan al conocimiento de muchos.
Sharon Pringle -
sharon@panoramacatolico.com
En total, el sostenimiento de la formación de un seminarista tiene un
costo de B/.300 mensuales, los cuales representan tres mil 600 dólares
anuales. Tomando en cuenta que actualmente están en formación para
sacerdotes 58 jóvenes, se interpreta que los gastos mensuales del
Seminario ascienden a 17 mil 400 dólares, y anualmente ronda los 208 mil
800 dólares aproximadamente.
El Padre Mirope Polanco, en entrevista con Panorama Católico, aseguró
que estas dificultades propias de estos tiempos de alzas, sugieren que
administrativamente se debe ordenar todo lo que sea posible, evitar
gastos, y aprender a administrar con urgencia los bienes que llegan.
El hablar de sostenimiento es una rama con sus respectivas
ramificaciones. Por ejemplo, el seminario se sostiene de donaciones de
bastantes personas que colaboran, además, hay una colaboración mínima
que pagan los jóvenes cuando ingresan, que es una especie de matrícula,
una cuestión simbólica. También las diócesis que envían los seminaristas
hacen su aporte.
Es conocido que como autogestión de la Iglesia Católica, se lleva a cabo
cada año la realización de la Cena de Pan y Vino, y una feria familiar,
todo a fin de procurar los fondos para sostener esta obra. La colecta
que se hace el Día del Buen Pastor, es otra ayuda al seminario.
El Padre Polanco, señala que las demás cosas llegan solas, a través de
las donaciones que hacen grupos, asociaciones de la Iglesia Católica
panameña, y dos asociaciones extranjeras, entre ellas Advenia, que sigue
sosteniendo con algunas becas a los seminaristas que estudian Teología.
El sacerdote afirma que el seminario es una obra de Dios al 100%, es
decir, que no es una cosa nueva, que Él la sostiene y siempre la va a
sostener, y que la tarea de quienes están al frente es administrar de la
mejor manera lo que llega, para que alcance y lo puedan utilizar otros
después. Y aunque manifestó que existen retos y necesidades en la labor
de sostener el Seminario, confesó que duerme tranquilo porque confía en
que siempre van a llegar los recursos necesarios, como hasta ahora que
no les ha faltado nada.
Sobre las necesidades, mencionó que en los últimos años la atención ha
estado centrada en los techos de las casas del Seminario, ya que desde
que se construyeron en 1970-1971 no se habían cambiado, por lo que ahora
están en esa gestión. Detalló que tampoco se había cercado, lo que ha
sido necesario, al igual que es necesario hacer otros trabajos para los
cuales se necesita una inversión más cuantiosa, pero aseguró que se irán
haciendo poco a poco, entre éstos mejorar el espacio físico de la
biblioteca, donde no caben los libros ni las personas.
En el tema de las actividades de autogestión, mencionó que el Monte
Alverna, lugar de acogida que está comenzando a funcionar precisamente
como autogestión dentro del Seminario, se planea que en un momento dado
sirva para paliar los gastos.
Al respecto de los retos, fue firme en expresar que éstos se encuentran
a nivel de parroquia y de la Iglesia, y es que indicó urge haya
conciencia sobre lo que significa la formación de los sacerdotes, porque
aunque dijo ser consciente de que mucha gente ayuda también hay
muchísima gente que no se da por enterado lo que cuesta la formación
sacerdotal, por ello indica que es un reto grande crear conciencia que
esta es una obra que tenemos que sostenerla todos, y sería el ideal que
algún día no dependamos de la ayuda externa, y que cada iglesia pueda
sostener su Seminario, que sea como un renglón, y no una cosa que se
haga porque lo diga el obispo, sino porque los propios católicos lo
asumen como una responsabilidad.
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