Catequesis del Papa

Audiencia General
Audiencia General del miércoles 7 de mayo
de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy está con nosotros el Patriarca Supremo y Katholicos de todos los
Armenios, con una delegación, que he recibido con gozo esta mañana, y
cuya presencia reaviva la esperanza de llegar a la plena unidad de todos
los cristianos. La proximidad de la solemnidad de Pentecostés nos invita
a confiar en la ayuda del Espíritu Santo para avanzar en el camino
ecuménico.
Jesús aseguró a los suyos que mandaría el Espíritu Santo, que los
alentaría siempre hasta los más recónditos confines de la tierra, y esto
se hizo manifiesto y público precisamente el día de Pentecostés. La
Iglesia, por así decir, vive continuamente en estado de Pentecostés, y
por eso no se desanima ante las dificultades para realizar su misión y
mantener vivo el anhelo de la plena unidad de todos los discípulos de
Cristo.
Cuando llegó el día de
Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De
pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta
ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban. Se
les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que,
separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y
quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar
idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía
expresarse. (Hch 2, 1-4) |
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