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El representante en Nicaragua del "Ministerio Internacional Creciendo
en Gracia", Saúl Chávez (izq.), y David Sánchez, uno de los miembros de
la secta, muestran sus tatuajes con el 666 y las siglas SSS, el 13 de
abril pasado, en la sede de la secta en Managua. El puertorriqueño José
Luis de Jesús Miranda, quien se hace llamar "Jesucristo hombre", o
también el "Anticristo", tiene prevista una visita a Nicaragua para mayo
o junio de este año. EFE/Mario López.
Proselitismo perturbador
La secta anticristiana que lidera un puertorriqueño
blasfemo y hereje, que se hace llamar el Anticristo, ha iniciado una
campaña proselitista por la región centroamericana, provocando a su paso
situaciones que perturban la paz social, por el carácter agresivo y
violento de sus arengas y acciones supuestamente religiosas.
Nuestras sociedades reconocen la libertad de culto, ciertamente, pero
también están obligadas a defender la convivencia pacífica entre sus
pobladores. Que venga un extraño a estas tierras, con la expresa
finalidad de provocar un ambiente disociador, es algo que merece el
rechazo de todos. Sus acciones, ya comprobadas, entrañan inminente
riesgo y peligro.
Para evitar consecuencias lamentables, desde ya tenemos que tomar la
previsión de impedir la entrada al país del autoproclamado Anticristo.
Es mejor rechazar su entrada al territorio nacional, que exponernos a
vivir la experiencia de una convulsión social de consecuencias
impredecibles.
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