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Un país que ora por sus jóvenes

Veintidós de octubre de 2017. Hora, 3:00 pm. En el altar de la Iglesia San Francisco de Asís de La Caleta, la réplica de la imagen de Nuestra Señora de Fátima, y la que contiene las reliquias de San Juan Pablo II están a los pies del altar.

Los asistentes celebran la vida y el testimonio de su Pastor venido de Polonia, quien desde el cielo intercede por las Jornadas Mundiales de la Juventud, obra suya, que para 2019 tiene como tema central la valentía y el desprendimiento de María, la Virgen.

La Romería

Es hora de partir. La peregrinación será corta, hasta el gimnasio del Instituto Técnico Don Bosco, donde un grupo de jóvenes han estado trabajando durante toda la semana para preparar el coro, las lecturas y el alma.

El Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa,  citó las palabras de San Juan Pablo II: “Todo lo que hacemos es para no perder de vista que en la vida siempre estamos evolucionando y caminando; como nos lo decía nuestra Señora de Fátima, los tres pilares que nos da Jesús en el evangelio: conversión, penitencia y oración”.

¿Por qué todos los 22 oramos? Se realiza en homenaje y gratitud a San Juan Pablo II, quien  creyó y amó a la juventud.

María, la del “Sí”

Monseñor Ulloa invitó a “Orar por los frutos de la jornada mundial de la juventud, para que como Iglesia y como país podamos creer y amar a los jóvenes”.

“Queridos hermanos, 100 años después de las apariciones, hoy podemos decir que la Virgen de Fátima sigue siendo un faro de esperanza consoladora, un fuerte estímulo a la conversión, porque la gracia de Dios es más fuerte que el pecado y que la muerte”, aseguró el arzobispo.

“Hermanos ofrezcamos cada día oraciones y especialmente el Santo Rosario; ofrezcamos nuestros sufrimientos para la reparación de los pecados”, pidió Mons. Ulloa.

A los jóvenes monseñor Ulloa les dijo: “Queridos jóvenes, el ver claro y en asumir la voluntad de Dios nos jugamos nuestra felicidad, porque si hacemos su voluntad podemos vivir en armonía, en un ambiente de justicia y de paz”.

Antes de la homilía, un grupo de jóvenes de la parroquia San Francisco de La Caleta realizó la dramatización de la aparición de la Virgen a los niños en Fátima, lo que actualizó el mensaje de conversión y paz de la Virgen al mundo.

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