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Mis hijos se resisten a comer como debe ser

En muchas ocasiones los padres, con un gran deseo de que el niño esté bien nutrido, hacen de la hora de la comida el momento de más tensión en el hogar, con angustia, ansiedades y reproches a la conducta del niño frente al alimento.
Los niños tienen la sabiduría natural frente a sus necesidades fisiológicas. Se come por necesidad, no por obligación.
El hambre, que es la normal demanda del alimento, es diferente al apetito que es el normal deseo de satisfacer el gusto. La conducta alimenticia necesita una guía y nadie mejor que la madre para valorar este hecho de gran importancia en el crecimiento físico y emocional del hijo.
Ante el problema señalado existen varios manejos; entre ellos que la hora de la comida debe ser agradable y necesaria para el niño. Evitar que se condicione al castigo si no concluye el plato
También es importante ayudar al niño ante la percepción de la comida. Para eso, sírvale en el plato más grande la misma cantidad de comida a modo que perciba poca comida dentro de su plato.
Puede motivarle el poner la mesa, dejar que él mismo se sirva, y que decida y tenga autonomía sobre sus gustos alimenticios.
Además siempre que pueda, permítale que coma con los padres para que se apropie de los hábitos alimenticios de su familia, asimilando la conducta y modelos de ésta.
Permitirle escoger su menú puede influir en el éxito o fracaso de su alimentación. El éxito no significaría solamente que los alimentos ingresen al niño, sino el desenvolvimiento natural y saludable de la criatura al alimentarse.
Es fundamental no permitirle complacencias y exquisiteces. Eso sólo ubicaría a usted y a su hijo dentro de otro problema.

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