Laicos

Los millennials en el lugar de trabajo

Nuevamente se trata de la familia, nuevamente son los padres los primeros responsables por la educación de sus hijos. En los millennials (y en todas las generaciones) la labor de los padres tiene sus consecuencias. Ellos no son narcisistas, centrados en sí mismos, que necesitan sobresalir, le rehuyen al esfuerzo, buscan el placer inmediato, porque simplemente decidieron ser así; ellos fueron formados de tal manera que terminaron adquiriendo estos hábitos y creencias.
Los millennials son nuestros jóvenes. Nosotros los adultos necesitamos salir al paso, darnos verdadero tiempo para entender quiénes son y por qué se comportan como se comportan. Dejar la crítica y poner nuestra “adultez” al servicio. Ir enseñando (y de paso aprender), con paciencia y compromiso, donde sea que nos toque (una corporación, una empresa pequeña, un colegio, una catequesis para jóvenes, el periódico en donde escribo, etc.), a que estos jóvenes se re encuentren con el mundo real y consigo mismos.
Y una reflexión final para los millennials, los jóvenes de hoy: está bien pedir ayuda. Si bien son una generación caracterizada por la autosuficiencia, no hay persona en el mundo que lo sepa todo y menos en cuanto a lo esencial, sobre el amor, sobre las relaciones duraderas y sobre la felicidad misma. En este sentido buscar ayuda y consejo es sumamente importante.
«En este sentido a ustedes, jóvenes, les pertenece el futuro, como una vez perteneció a las generaciones de los adultos y precisamente también con ellos se ha convertido en actualidad. De esa actualidad, de su forma múltiple y de su perfil son responsables ante todo los adultos. A ustedes les corresponde la responsabilidad de lo que un día se convertirá en actualidad junto con ustedes y que ahora es todavía futuro» (San Juan Pablo II – Carta Apostólica a los jóvenes y a las jóvenes del mundo 1985).

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