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Joven abre los ojos y aprender a esperar

Solo falta una semana para comenzar a vivir el Adviento, un período que como joven cristiano debes aprovechar para centrarte, para prestar atención a lo que realmente importa, al nacimiento del Niño Dios. Abre los ojos y mira más allá de lo que te rodea, de las luces y adornos de navidad, toma conciencia de lo que sucede, busca en tu vida y en el mundo la presencia de ese dulce amor. 

Vemos una comercialización excesiva, la publicidad que nos ofrece las cosas como indispensables y como únicas fuentes de felicidad, nos impiden pensar en la importancia de la vida y el tiempo. Van pasando los días y la ansiedad crece en la mayoría de las personas por obtener la ropa y los zapatos de moda, un novio o novia, un cuerpo perfecto, tantas otras cosas que llegan a obsesionar y cierran los sentidos a lo realmente valioso.

Es fácil darse cuenta del adormecimiento que existe en la sociedad, viviendo al día, de prisa, muchos ni siquiera se encomiendan ni un poquito a Dios, lógicamente no se puede percibir que está ahí esperando por ti y por mí.

El sacerdote Alejandro Goulbourne exhorta a todos los bautizados a prepararse en este tiempo fuerte que nos ofrece la Iglesia Católica, “así como arreglamos la casa, pintando y decorando, es preciso que hagamos una revisión interior en nuestras vidas, limpiemos nuestra alma, para recibir al Niño Jesús en un corazón sincero; es el mejor regalo que podemos ofrecerle”.

Aunque vivamos un mundo muy acelerado logremos hacer este sacrificio por Jesús,  que por amor a todos, nació en un pesebre, pobre para enseñarnos que desde la sencillez y la humildad se puede contemplar mejor las cosas de Dios.

En este tiempo de renovación pueden acabar con una riña y hacer la paz. No guarden rencor, perdonando al enemigo o pidan perdón si se han equivocado. Despejen la sospecha y sustitúyanla por la confianza. Escriban una carta de amor a ese amigo olvidado. Respondan con dulzura, aunque les gustaría dar una respuesta brutal.

Alienten a un joven a tener confianza en él mismo. Mantengan una promesa. Encuentren tiempo para compartir. Son tantas cosas las que se pueden hacer para limpiar tantas miserias que a veces llevamos dentro.

El padre Alejandro los invita a celebrar el sacramento de la reconciliación,  “las confesiones no son solo para el tiempo de Cuaresma, la misericordia de Dios es infinita y este sería un buen momento para limpiarnos el corazón.

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