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Intimidad matrimonial, momento psicológico que no puede faltar

Antes de casarse los novios deben preocuparse de tener la comodidad ambiental para poder vivir, en plenitud, su intimidad matrimonial; sin ninguna clase de limitaciones ni temor a ser oídos y mucho menos interrumpidos en su intimidad.

Esto que parece tan superficial, es problema frecuente en esposos que deben vivir en pequeños apartamentos, cuando no, con un hijo en el dormitorio lo que es grave error.

La falta de un dormitorio propio, imposibilita a los esposos vivir su intimidad matrimonial en el momento oportuno  y no permiten su evolución. Si a la falta de comodidad de la casa se agregan problemas de familia o económicos, de trabajo, no estarán en las mejores condiciones para vivir este importante momento.

A medida que las demostraciones de cariño aumentan se llega a las relaciones sexuales; pero la intimidad matrimonial es mucho más que eso. Cuando la pareja envejece las relaciones sexuales se distancian y llegan a desaparecer; pero la intimidad sigue presente, con el mismo significado de comunión de espíritu, de fuerza que les une. 

La mujer se casa con ese joven pensando que es el más hombre de todos: ese es el momento de expresar su cariño, sus deseos y proyectos. Lo mismo ella a quién él considera la mejor mujer y con quien quiere pasar toda su vida y formar una familia.

Es importante que adopten esa modalidad de diálogo porque son dos cuerpos, dos personalidades diferentes que tienen que armonizar casi en todo y el inicio de su vida sexual necesita del diálogo franco para corregir conductas o acciones.

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