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Es importante educar en el orden

Tener orden no es cosa de poca importancia, ni asunto pequeño. Es una de las virtudes más preciosas para el buen equilibrio de la vida individual y para la buena armonía de la vida común. Es también responsabilidad de papá y mamá lograr que los hijos desarrollen este hábito, para que todo marche mejor en la familia.
Nuestras hijas, necesitarán grandemente, durante toda su vida, tener orden, sobre todo cuando a su vez sean amas de casa, esposas o mamás.
El orden será también necesario a nuestros muchachos, porque en todas las profesiones aquel que tiene orden es clasificado mejor que el que no lo tiene. Asimismo, es cierto que el desorden incorregible constituye una verdadera contraindicación.
El orden es un medio de desarrollar en nuestros hijos el dominio de sí mismos, y en cierto sentido el espíritu de sacrificio, obligándolo a luchar contra el abandono y la negligencia.
Para despertar el amor al orden en los niños es preciso destacar cada vez que se presente la ocasión lo agradable y práctico que es poder encontrar los objetos a ojos cerrados.
Debemos mostrarle las pequeñas ventajas de tener sus objetos personales bien ordenados en su armario, en su carpeta, en su caja de escritura, su cartera o sus bolsos.
No se trata de mecanizar al niño, sino de ayudar a conseguir la producción máxima en las horas de que dispone. Esto le proporcionará un inmenso servicio para después, pues el porvenir pertenece no a los grandes trabajadores agobiados siempre, sino a los hombres bien organizados que saben obtener más efecto con menos esfuerzo y administrar los períodos de reposo en vista a un mayor rendimiento.

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