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LA EDUCACIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

 

Luis Alberto Díaz - lad@panoramacatolico.com
Director de Panorama Católico

Introducción

Diferentes autores y convenios internacionales le adjuntan a los medios de comunicación social la función de educar, entre otras. Desde los últimos años de los 1960 a la fecha, ésta ha sido una condición presente en todos los enfoques y análisis sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad.

Para los medios de comunicación social tradicionales (impresos, radio y televisión), el asunto no le es ajeno. Casi todos dedican parte importante de su espacio a la información, que lleva implícito el carácter de formar. In-formar, no significa más que eso: la transmisión de un mensaje que forma o educa, entendida la educación dentro del contexto del aprendizaje, cuyo significado más llano es el “cambio de conducta”. Y los medios, sin duda, influyen fuertemente en el cambio de conducta del público.

En la actualidad, la educación institucional, que se da a través de la escuela, enfrente una realidad concreta: la educación cultural allende el aula. Frente a ella, lo que se imparte en los salones de clases es superado por un mundo virtual, que abruma y ahoga el método del maestro frente al alumno. Educación institucional y educación cultural, vista como la manera de comunicar y aprender del siglo veintiuno, necesitan un punto de aproximación y, posteriormente, un punto de conexión continúa que las haga transformar una sociedad que cada día marcha más hacia la práctica del “edúquese a sí mismo”.

¿Cuál es el desafío que nos espera? En lo inmediato, la escuela tiene que dar el salto tecnológico apropiado, para recorta la brecha que la separa del nuevo mundo de la comunicación. Es un salto cuya distancia depende de cuán accesible sea el aspecto tecnológico, en tiempo, espacio y recursos. Recursos humanos y recursos materiales. A largo plazo, el desafío estará en darle carácter institucional a esa nueva escuela, a la escuela del futuro.

A través de este trabajo que se nos ha encomendado procuraremos, más que una ponencia magistral, provocar el interés y el debate sobre una realidad que está a la puerta, pero que no entra al recinto. Una realidad que pone al alumno en el medio, y que deja al maestro atrás. Una realidad que amplía el concepto de medio de comunicación social, y que avanza a gran velocidad apoyada por la tecnología de la comunicación. Realidad que integra y desintegra, que incluye y excluye, que libera y esclaviza. Todo al mismo tiempo.

LA EDUCACIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La comunicación y la educación se nutren de diversas fuentes, pero ambas crean procesos de saber, que entrelazan lo teórico y lo práctico, en una amalgama de conocimientos, cuya pedagogía y didáctica instruyen según el ambiente y el espacio en los que se desenvuelven cada una.

El conjunto de estrategias que ambas utilizan para formar un uso crítico, activo y participativo de lo aprendido, nos lleva a preguntarnos en qué consiste el fenómeno de la educación y de la comunicación, dentro del mensaje de los medios. ¿El medio de comunicación solamente influye en la conducta, o realmente produce un cambio en ella? ¿Supera el contenido del medio al contenido escolar? ¿Pueden asociarse medios y escuela para crear una institución educativa nueva?

Sufrimos un proceso de transformación social y cultural, y aquellas y otras preguntas producen un debate sin fin, que aún está lejos de acabar.

DE LA ESCUELA TRADICIONAL A LA ESCUELA VIRTUAL

Las relaciones físicas pierden peso en la sociedad de hoy y marchamos hacia un universo mediático – relacional. Lo que antes era novedad, cuando se inició la educación a distancia, ahora es cosa común. Escuelas, institutos, universidades, y organizaciones de todo tipo, ofrecen cursos y carreras de manera virtual. La sociedad de la información ha impuesto una relación entre el educador y el educando, que simula la presencia, pero que en la realidad no existe. El maestro está allí, disponible las 24 horas, respondiendo preguntas e impartiendo conocimientos, plagado de controles cibernéticos.

El docente traspasa los límites del aula, para alcanzar a alumnos que ni siquiera puede tocar, oler o sentir. Todo está reducido a la foto, a la tele conferencia, al mundo de la virtualidad.

Durante la última década, América Latina ha alcanzado altos niveles en la matrícula escolar, pero también vive el fenómeno de la deserción. Según datos de la CEPAL y la UNESCO, en la región la tasa neta de escolaridad para la población de 8 años alcanza el 96,3% y en la educación superior, la tasa de asistencia no supera el 35%. Un alto porcentaje se queda en el camino. Sin embargo, el acceso a los medios supera con crece esos porcentajes. Teléfonos celulares, con su mutación al blackberry, cuentas de correo electrónico, perfiles de facebook y otras redes sociales, constituyen la escuela virtual de la sociedad.

LA ESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y EL ESPACIO EDUCATIVO

Los acelerados cambios que impone la sociedad de la información en el ámbito de la educación, obliga a realizar cambios fuertes y ágiles en la transmisión de conocimientos, a través de la comunicación a distancia y el uso de la información en los nuevos medios. Son estos nuevos medios, como la Internet, You Tube, y las redes sociales (Facebook, My Space, etc.), los nuevos espacios de aprendizaje.

Es tan fuerte la corriente, que los medios tradicionales, tales como: los periódicos, la radio, y la televisión, han tenido que desarrollar versiones de lenguaje para estos nuevos espacios. Los SMS, Podcast, Twitter, foros, Chat, y otras comunicaciones en tiempo real, son instrumentos tanto de enseñanza-aprendizaje como de transmisión de mensajes superfluos que vagan libre y sin control por el ciberespacio.

Podemos decir, ante este panorama, que la educación está en el pedestal y en el banquillo, a la vez. Se trata, ahora, mas que de luchar o someterse al aluvión tecnológico, de hacer del aprendizaje un proceso interactivo, dónde el énfasis esté en la producción de ideas cognoscitivas que en la adquisición de información acabada.

La escuela necesita transformarse, y aprovechar los medios de comunicación social para reforzar el conocimiento. Ya no se trata que el medio cumpla la función de educar; se trata de que la escuela ejerza la función de sustraer el conocimiento de los medios. Recordemos que el medio de comunicación actual es una maraña de medios. Un periódico, una estación de radio, o una televisora, además de los espacios tradicionales, tiene su expresión en la Internet, maneja su red social dentro de otras redes sociales, se proyecta en YouTube, y accede directamente al teléfono celular de los usuarios.

El único camino posible para la escuela es integrarse y crear escuela dentro de esos nuevos medios. Debe trasladar los planes, las tareas, los datos, a esos medios. Debe desarrollar sus aspectos curriculares en Wikipedia o en otra instancia del mundo virtual. Mientras el medio de comunicación se adelanta con un perfil en Facebook, un canal en YouTube, y envía información a través de Twitter, a la escuela en nuestra región ni siquiera le es posible enviar una circular a sus estudiantes o maestros por medio del correo electrónico.

CULTURA DIGITAL Y ESCUELA

La sociedad digital es un hecho, una realidad, que se ha consolidado en la última década. Las empresas electrónicas y el gobierno electrónico son instituciones que en mayor o menor grado, en la región, tienen ya su espacio. ¿Por qué no hablar, entonces, de la escuela electrónica? Mas que dotarla de equipo computarizado y programas de soporte, se trata de una cultura educativa distinta a la tradicional.

Antes de la explosión social de Internet, se pensaba que la tecnología vendría a ser un apoyo a la escuela. Sin embargo, la cultura digital obliga a que la escuela se digitalice. No es un mero apoyo, la tecnología transforma la escuela y las formas de enseñar y de aprender.

Resulta paradójico que la Internet haya nacido desde la educación y para la educación, y que ahora sea la Internet le que se haya emancipado de la educación y, convertida ya en cultura, sea la educación la que tenga que correr tras su pista.

La sociedad cada vez más articulada en redes, deja atrás conceptos que hasta hace unos pocos años nos parecían novedosos. La telemática, las clases a través de la televisión en cada salón, los videos o discos compactos para llevar a casa, han quedado atrás. La inmediatez ha abolido estas formas de comunicar la enseñanza, y apenas la escuela se ha enterado.

Debemos, indudablemente, dar un salto grande. Tan grande, que el alumno se convertirá en auxiliar del maestro, para cerrar la brecha que las estructuras tecnológicas han provocado. El viejo método de sentar al estudiante frente al educador, está en extinción. Ahora el docente se sentará frente a su Terminal, e interactuará con los alumnos de una manera más dinámica, en la que se entremezclará el contacto personal con el uso de las herramientas tecnológicas. Es una nueva relación, en la que se adapta la vieja metodología con las nuevas situaciones.

COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN

El mensaje de Su Santidad Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año, está dedicado al tema que intentamos desarrollar en esta ponencia, bajo el lema: “Los niños y los medios de comunicación social: un reto para la educación”.

Nos invita a reflexionar el Papa sobre dos aspectos de suma importancia. Uno es la formación de los niños, y el segundo, la formación de los medios mismos. En esto la educación juega un papel trascendental. Mientras una persona puede encontrar antiguos compañeros de escuela en las redes sociales, como Facebook, por ejemplo, visitar el centro escolar al que asistimos de niños o adolescentes, para hacer lo mismo, no nos es posible.

La escuela, pues, tiene formar a sus alumnos para responder adecuadamente a los medios, y a la formación que estos imparten. Educarlos para que hagan buen uso de los medios, extendiendo esta educación a los padres y tutores, reforzando la formación del ejercicio de la libertad y el discernimiento, frente a los mensajes y la cultura de esos medios.

En una investigación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en varios países de la región, se encontró que “el intercambio informal que se genera entre los estudiantes durante las prácticas de informática, neutraliza y disminuye la capacidad de control del maestro”, y que “el aula virtual es un vértice en el que chocan la actividad lúdica de los estudiantes y la autoridad vertical del maestro (…) la Internet marca el límite entre la experiencia dentro y fuera de la clase, dentro y fuera del orden educativo (…) entre la cultura del libro, concebida como una forma de relación, de control pedagógico sobre el estudiante, y nuevas formas de aprendizaje a través de las navegaciones por el ciberespacio emprendidas por los jóvenes…” (Informe Bonilla, 2001, pp. 9-10).

Lo anterior nos pone de manifiesto la importancia de que el docente se involucre, de manera activa, en la impartición de la clase. Debe ser, al mismo tiempo, maestro y actor, ante los alumnos. Es lo que llamamos la educación interactiva, porque ambos, docente y educando, interactúan en el proceso de enseñar y aprender.

Comunicación y educación han de crear espacios de participación, en los que se encuentren la educación científica con la educación de la personalidad. La primera, competencia primordial de la escuela; la segunda, campo de acción de los medios de comunicación social.

LA FUNCIÓN EDUCADORA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN COMO PARTE DE SU RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL

Si existe una puerta de entrada idónea, para que la escuela alargue su influencia hacia los medios de comunicación social, es la llamada “Responsabilidad Social Empresarial (RSE)”, que implica la retribución de las empresas a la sociedad de aquello que la empresa, de manera directa o indirecta, toma de la sociedad. Es, en otro sentido, buscarle una razón de ser a la empresa, como parte del cuerpo social.

Hasta ahora la iniciativa de extender la escuela al público, desde el medio de comunicación, ha sido iniciativa del medio mismo. Es el medio el que ha salido a buscar a la escuela, en vez de que ésta salga a involucrar al medio de comunicación en su tarea educativa. Un ejemplo local es el programa “Aprendo” del diario La Prensa. Sin embargo, el resto de los medios de comunicación es campo virgen para desarrollar programas educativas más precisos y completos.

Es sabido que la tecnología de la comunicación e un factor formal que modela las relaciones sociales y la psique humana. La nueva forma comunicativa que ha suscitado a través de las redes sociales, puede ser un instrumento valioso para que la escuela alargue su brazo hacia una población cada vez más necesitada de aprendizaje y formación. En esas redes cada persona o institución actúa como un nodo conectado que recibe, procesa y envía mensajes en diversos formatos a otros nodos a través de los medios electrónicos. Según De Kerckhove, las redes han dado lugar a lo que él llama “inteligencia conectiva”, que no es más que muchas personas pensando sobre la misma problemática, aplicándose conjuntamente a la solución de situaciones específicas en un “presente prolongado” que suscita transformaciones profundas en el mundo de hoy.

¿Acaso esa “inteligencia conectiva” no podría ser el salto que debemos dar en la escuela? Su potencial es enorme, y sólo la escuela es capaz de darle forma escolar y encauzarlo hacia la labor de los medios de comunicación social, encarnándolo en la práctica de la RSE, como exigencia moral y social.

LAS AUDIENCIAS ESCUELA – MEDIOS

La cobertura poblacional de la escuela es menor que la de los medios. La escuela, desde la primaria a la superior, alcanza a una población limitada. El medio de comunicación, en cambio, llega a la misma población que la escuela y la supera. Pero el asunto no está tanto en la cantidad, sino en el tiempo de exposición al mensaje que la población recibe de cada uno. Mientras la escuela está encasillada en horarios y calendario de clases, el medio es ilimitado, y en ocasiones duplica o triplica el tiempo de exposición de aquella. Si a ello agregamos los diferentes medios utilizados por la población, como el teléfono celular, los mensajes de Chat, correo electrónico, perfiles de las redes sociales, búsqueda en la Internet, más la televisión, la radio, y los periódicos, vemos la desproporción entre el mensaje trasmitido en la escuela frente al de los medios.

El aula virtual puede ser un balance ante tal desproporción, porque nada impide que la escuela extienda el proceso educativa hacia el uso de la comunicación tecnológica. El reto está en saber estructurar el contenido, para que sea ameno, interactivo, participativo, y aceptado como parte de la rutina diaria y no como un sistema educativo impuesto y rígido.

Tenemos ejemplos que podrían servir en esta iniciativa. La televisión, por ejemplo, se agrupa en canales que tienen un interés común. Animal Planet, History Channel, Nacional Geographic (Nat Geo), Discovery, son muestra de esta forma de comunicar. Sin embargo, la escuela participa poco de sus contenidos. Como dijimos antes, la escuela debe conectarse con este mundo, para proveer de material y contenido a los medios.

LOS JÓVENES Y EL LENGUAJE DE LA NUEVA REALIDAD

Existe un lenguaje nuevo, que trasciende el habla y la escritura. Es un lenguaje de comportamiento y de actitud, dictado por la cultura que surge del intercambio de ideas de las redes sociales. Un lenguaje al que aún la escuela no logra entrar de manera institucional. Lo jóvenes están en la escuela, pero este lenguaje no entra con ellos a la escuela, al aula. Una vez fuera del salón de clases, en los pasillos, el patio, o los alrededores del plantel, los alumnos cambian de código, y se mudan a ese otro ambiente de lenguaje comunicacional que se dicta desde otras instancias.

La frontera entre la escuela y la deserción escolar es traspasada de manera masiva. Apenas 3 de cada 10 estudiantes que iniciaron la escuela primaria alcanzan la universidad. Muchos son los que se quedan por el camino, y la mayoría lo hace entre el octavo y el noveno grado. Abandonan la escuela, pero hacen suya esa “escuela informal” que viene dictada desde la Internet y todas sus manifestaciones, especialmente las redes sociales.

El uso de la tecnología, de la que cada vez menos prescinde la persona, es el campo de batallas de los medios. La escuela es excluida, tanto por los medios y el usuario, como por la propia institución escolar. A los que debe llegar la escuela, no alcanza ella sino otros.

Educación y medios de comunicación social deben complementarse, al menos en la tarea de la educación permanente. Corresponde a la escuela utilizar los medios, y a los medios facilitarle la tarea de difusión del conocimiento, a través del proceso de enseñanza aprendizaje.

CONCLUSIONES

Después de recorrer el mundo de los medios de comunicación de hoy, frente a la educación y la escuela, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

  1. La escuela ya no es la depositaria privilegiada del saber, porque ya existe un saber socialmente relevante que tiene su fuente en la comunicación tecnológica controlada por los medios.

  2. Las escuelas ya no son los ámbitos privilegiados de transmisión de la educación. Los medios de comunicación y las redes sociales se han convertido en los más poderosos sistemas educativos del momento.

  3. La escuela sigue siendo la institución más eficaz para la enseñanza presencial, pero pierde terreno ante la promoción de una nueva alfabetización dictada por la sociedad de la información, a través del lenguaje y la informática.

  4. Los nuevos medios disponen de instrumentos para la producción y sistematización del saber más potentes que la escuela, dejándola corta en cuanto a las bibliotecas y los métodos de investigación, que están disponibles desde los hogares de los propios estudiantes a través de la Internet y las redes sociales que se encuentran en ella.

  5. Los profesores ya no son considerados los maestros que atesoraban todas la habilidades y sabidurías. Los estudiantes disponen ahora de muchas fuentes con las que contrastan e incluso ponen en duda el saber de sus profesores.

  6. La escuela tiene que salir al encuentro de los medios de comunicación, utilizar las nuevas formas de comunicación tecnológica, y ampliar su influencia hacia el resto de la población.

PREGUNTAS PARA EL DEBATE

1. ¿Qué influencia tienen los medios de hoy en el aprendizaje de los estudiantes?
2. ¿Cuál es el lenguaje de la juventud actual en cultura y actitud frente a la educación formal?
3. ¿De qué forma puede la escuela integrarse a la labor educativa de los medios de comunicación social?
4. ¿Cómo evalúa usted el nivel tecnológica de la educación nacional?
5. ¿Si usted fuera ministro o ministra de educación, qué haría para estrechar la brecha tecnológica entre la escuela y los nuevos medios de comunicación?

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