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Día de la diversidad cultural

A estas alturas, pocos insisten en hablar del “descubrimiento de América”, porque las investigaciones históricas han demostrado que las tierras americanas habían sido visitadas previamente al año 1492 por normandos en 1003, por exploradores chinos en 1405, por Abubakari II, del imperio de Malí, en 1310, y por un príncipe galés en 1170.
Hablar de “descubrimiento de América”, es hablar sólo desde la perspectiva europea, con la llegada el 12 de octubre de 1492 de una expedición capitaneada por Cristóbal Colón, con la consecuente “colonización” de estas tierras para los imperios español, portugués e inglés.
Pero, cuál es la perspectiva de los habitantes originarios de América? Para la mayoría de los originarios, América o Abya Yala, no fue descubierta, fue invadida y saqueada a partir de octubre de 1492: sus habitantes esclavizados, ultrajados y en la mayoría de los casos, tratados como herejes o infieles por no profesar la fe en el “dios de los cristianos.” No hay que olvidar que en España, como en casi toda Europa, se vivía un oscurantismo religioso, donde la Inquisición se imponía con “torturas purificadoras” para salvar las almas de quienes no comulgaban con la doctrina cristiana, mostrando la imagen de un dios castigador.
En cierto modo, podría decirse que América “no fue descubierta” en 1492 porque quienes la invadieron no supieron, o no pudieron, verla tal cual era. La vio Gonzalo Guerrero, el conquistador conquistado, y por haberla visto murió. La vieron algunos profetas, como Bartolomé de Las Casas, Vasco de Quiroga o Bernardino de Sahagún, y por haberle visto la amaron y fueron condenados a la soledad. Pero no vieron América los guerreros y los frailes, los notarios y los mercaderes que vinieron en busca de veloz fortuna y que impusieron su religión y su cultura como verdades únicas y obligatorias.

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