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Cuando falta la sonrisa, algo no está bien en la relación

Cuando las caras empiezan a ponerse tristes, significa que las cosas no están marchando bien. Es una luz amarilla que nos indica que no podemos seguir así. Hay un adagio antiguo que dice que el demonio pesca en aguas turbias.
Uno de los principales frutos de la presencia del Espíritu Santo es la alegría, signo de que Cristo está presente. Y vemos que si no hay momentos de alegría en el matrimonio, Dios se está alejando.
El olvido de detalles se van dejando de lado, se van perdiendo, como fechas, aniversarios, regalos, ritos, gestos del matrimonio, indican que algo no está funcionando bien, bien podrían revisarse. Sabemos que el amor en la vida matrimonial, como todo amor, se va cultivando con pequeñas cosas: palabras, gestos, regalos, simples y sencillos. Y si se dejan de lado en la relación matrimonial, el amor decae ya que demuestra que no se le dio la debida importancia.
Por supuesto que uno se puede olvidar alguna vez de alguna de estas cosas, pero cuando empieza a repetirse este olvido, significa una luz amarilla ¡Alerta!
Cuando la desgana, la apatía, no querer hacer nada, se repiten y pasan a ser “algo normal” entre ustedes, no dan vida al amor e indica que algo pasa.
Puede ser que cada uno está centrado en sí mismo, en su yo: que nadie me moleste, yo quiero esto, yo quiero que se haga así, a mí me gustan así las cosas.
Un amor verdadero se centra siempre en el tú y está preocupado de agradar a ese tú en todo lo que pueda.

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