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¿Crees que es pecado estar bebiendo y emborracharse?

Algo que frecuentemente reciben ustedes, son las invitaciones para ir a las fiestas o también para ir a “parquear”,  por diferentes motivos y en diversas ocasiones. En estas reuniones casi siempre por no decir que siempre hay licor.

Una de las actividades sociales más comunes y ordinarias en nuestra cultura es la de beber. Lo hacemos en diversas ocasiones y por diversos motivos.

En diferentes momentos históricos algunas religiones han hablado sobre esto. En Estados Unidos los protestantes fundamentalistas lo consideraban como un pecado muy grave, hoy en día los musulmanes creen que se comete una desobediencia muy grande al Corán.

Para ellos beber alcohol no solo es pecado, es ilegal. En Arabia Saudita se prohíbe su consumo, producción e importación. Violar la ley implica severos castigos que incluyen meses en la cárcel y el tener que recibir no menos de 80 latigazos.

En latinoamerica, desde muy jóvenes comienzan a tomar alcohol para pasar un rato agradable con los amigos, para degustar una buena comida o simplemente para celebrar un cumpleaños. Como católicos nos preguntamos, hasta qué punto puedes llegar?, ¿será que es malo beber alcohol?, ¿si te emborrachas serás un pecador? 

El sacerdote Jamed Pacheco aclara que tomar alcohol en sí no es pecado pero el exceso sí, tan pecado como la desobediencia a los padres para tener acceso a este, la mentira, y así como la forma y los fines que se persiguen para uso de este. 

Pacheco señala que un joven cristiano que quiere divertirse sanamente,  sabe que el origen de su felicidad es estar con Dios. 

¿Creen ustedes que le es importante valerse de otro medio que no sea la oración, la vida de virtud, la naturalidad y jovialidad propia de esta etapa de la vida? pregunta el sacerdote.

Como todo, es pecado cuando se prescinde de Dios, cuando el cuerpo, alma y espíritu suplantan y reemplazan al Señor por las cosas creadas por él, abrazando con ello el deleite y la rendición de un culto a las cosas efímeras de hoy.

El padre destaca que en el Libro de Génesis se dice que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. Por lo tanto, el no colaborar para que los otros contemplen en mi vida la imagen y semejanza de Dios, es dañar el fresco del pintor, auto lastimarme e ir en contra de mi esencia que es ser reflejo de Dios.

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