DiócesisPrelatura de Bocas del Toro

Ayudándoles a vivir con dignidad a pesar de su realidad

El pasado viernes 29 de septiembre, los privados de libertad del Centro Penitenciario Changuinola ubicado en Devorah, California, celebraron una Eucaristía de acción de gracias por motivos de la fiesta de la Merced, Patrona de los cautivos.
Durante la homilía, el padre Jesús Sánchez, quien presidió la Eucaristía, dijo a los presentes, que Dios siempre tiene para todos una oportunidad de avance en la vida, pero que es necesario que nuestra entrega a Dios sea sincera, y firme, es decir que nuestro Sí sea real.
“Debemos reconocer que hemos fallado, y por eso estamos donde estamos; sin embargo esto no es razón para pensar que ya estamos condenados al fracaso o a la muerte eterna, al contrario, si reconocemos nuestros pecados y cambiamos de vida, entonces la tendremos en abundancia”, dijo.
Agregó además que a pesar de las dificultades que se nos presenten, con nuestro trabajo, a la luz del Espíritu de Cristo, seremos siempre capaces de alejarnos del mal camino y volver nuestra mirada a Dios.
Habló también de la Pastoral Penitenciaria como la presencia de la Iglesia que sirve fraternalmente a los más pobres entre los pobres, los encarcelados.
“Somos conscientes de que la prisión es un lugar de encuentro con el hermano sufriente donde se revela Dios escondido en la miseria humana. Es un acompañamiento solidario a los privados de libertad ayudándoles a descubrir cómo vivir libres, con dignidad, en el respeto de sus derechos, a pesar de encontrarse en una celda”, destacó.
Finalmente, el Padre Jesús invitó a los miembros de la Pastoral Penitenciaria a compartir el significado que tiene para cada uno de ellos ser parte de esta Pastoral, que es un don, un regalo que Dios les ha dado para contribuir a la transformación social y espiritual de los privados de libertad.
Anunciaron además que la Prelatura se prepara para realizar del 13 al 15 de octubre, el Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria bajo el lema “Venid y veréis”.

Artículo anterior

Vivir a ejemplo de San Miguel

Siguiente artículo

Iglesia y turismo