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Aprovecha la presencia de Jesús en el Sagrario

Existe en la Iglesia una renovada sensibilidad hacia los ancianos. El Papa Francisco ha hablado muchas veces, sobre el terrible drama que significa para muchos de ellos ser “depositados” en hogares y dejados allí. Gracias a Dios, hay grupos y movimientos laicales y eclesiales que se organizan para llevar, algunas veces a la semana, compañía a esos viejitos.
También hoy existen niños abandonados por sus padres, que viven en hogares, cuidados por personas que muchas veces los sirven bien, y otras no tanto. Y existen, gracias a Dios, grupos de jóvenes o adultos que periódicamente los van a acompañar, o familias que los invitan a vivir, los fines de semana, en el calor de un hogar.
Pero hay un drama aún mayor, que es causa de muchos otros males para la sociedad y también para la Iglesia. Me refiero al drama de Jesús Abandonado en el Sagrario.
El Abandono de Jesús en el Sagrario es un drama mayor que el de los abuelos y los niños, entre otras cosas, porque si fuéramos más los que visitáramos al Señor… habría menos abuelos solos, y menos familias rotas, y menos corazones heridos.
Porque en el Sagrario la vida se renueva y el corazón se restaura. Allí encontramos las fuerzas para perdonar y volver a empezar, hallamos paz y esperanza para seguir cargando la Cruz.
En el Sagrario, en fin, Ese que está tantas veces Abandonado es capaz de llenar tus soledades de su Presencia. De consolarte y fortalecerte para que puedas llevar a otros su consuelo y fortaleza. De “sacarte la mochila” que llevas cada día, o -si es imposible dejarla- llevarla junto con vos.
Jesús Abandonado es el lugar donde, con absoluta confianza, puedes “abandonarte”, sabiendo que nunca te dejará caer. Abandónate a Jesús Abandonado.

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