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Unamos fuerzas desde todos los sectores para poner fin a los feminicidios en el país

Solo han pasado 14 días desde el comienzo de 2018 y el país ya lamenta el primer feminicidio del año. La víctima, fue asesinada por su pareja el pasado miércoles en el sector de Bella Vista, tras haberle disparado varias veces, éste se suicida. Ambos trabajaban en el Servicio de Protección Institucional (SPI) quedan dos niñas huérfanas. 

Una madre muerta en fracciones de segundos deja tristeza y heridas en el alma de sus hijas y demás  familiares. Difícilmente ellas entenderán cómo la irracionalidad de un hombre llegó al extremo de quitarle la vida a su mamá.

Este lamentable suceso, no es un caso aislado sino que se suma a la lista de víctimas de este delito durante el año pasado. Según las estadísticas que publica el Ministerio Público hasta noviembre del 2017, se registraron en Panamá, 16935 denuncias por el delito contra el Orden Jurídico y Familiar, siendo 14275 (84%) por violencia doméstica; 5928 denuncias por delitos sexuales, siendo 2661 (45%) violaciones; y 26 feminicidio, 14 consumados y 12, en grado de tentativa.

Reacción de la Iglesia

El arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, indicó que más allá de las estadísticas, debemos entender que uno sola vida humana debe ser motivo de escándalo y preocupación de la sociedad, porque si nos acostumbramos a las muertes por la violencia de toda índole cada vez más nos deshumanizamos y nos hacemos insensibles e indiferentes ante el sufrimiento del prójimo.

Sostiene que en el caso particular de los asesinatos por la violencia intrafamiliar,  todos debemos entender que no solo se afecta a la mujer sino a todos los miembros del hogar y cuando se llega a quitar la vida a una mujer, se le quita la madre a unos hijos, que quedan en la orfandad, sin mamá y sin papá.

Para la Iglesia Católica no existe ninguna justificación para violentar a ninguna persona, ni mucho menos el quitarle la vida, porque son seres humanos y están hechos a imagen y semejanza de Dios, por su carácter sagrado nadie puede disponer de ella.

El Arzobispo reitera la necesidad de no ver estos sucesos como algo normal, “acto de cobardía” que demanda ser repudiado por toda la sociedad, que no puede callar ante estos hechos abominables, porque es convertirse en cómplice del victimario.

“Hay que unir esfuerzos para eliminar este flagelo que resquebraja la célula fundamental de la sociedad que es la familia, con el fin de erradicar totalmente la violencia contra la mujer u otro ser humano”.

El maltrato no mira estrato social

En el hogar donde se supone que debe respirarse seguridad, tranquilidad, protección y amor, lamentablemente en muchos casos aparecen las garras del odio, el temor, el miedo, pánico, represión y abusos.

¿Por qué una mujer aguanta esta situación?, ¿Por qué una mujer profesional o independiente económicamente decide lidiar con una pareja así?, ¿Por qué esta madre no evita traumas imborrables en sus hijos?, ¿Por qué esta mujer maltratada no escapa de esta situación?

El sacerdote Domingo Escobar, asesor espiritual del programa Retrouvaille, apostolado dedicado a salvar matrimonios, relata que en su trayectoria como consejero matrimonial se ha topado con casos donde la relación es enfermiza. “La persona maltratada deja de ser reflexiva y objetiva;  muestra ser una persona codependiente, presenta baja autoestima, fuerte apego emocional y de vida conflictiva con el maltratador”.

Una pelea es normal en la convivencia de un matrimonio, pero si es una situación repetitiva que incluye golpes, palabras ofensivas y violación hacia la persona ya existe violencia intrafamiliar, no se puede ignorar el problema. Definitivamente se está expropiando el plan de Dios con respecto al hombre y la mujer.

Escobar explica, que desde la moral cristiana, desde el mismo Código de Derecho Canónico que rige nuestra Iglesia  se pide que en la vida conyugal matrimonial exista esa relación digna y verdaderamente humana.

Por ejemplo, un marido no puede someter a su mujer a prácticas sexuales extrañas por egoísmo o capricho, quizás vistas en internet. El acto sexual debe ser un acto voluntario, consciente y libre por ambos miembros. Es muy grave que un matrimonio realice el acto de intimidad con miedos, por violencia, embriaguez o bajo efecto de las drogas.

El sacerdote insiste en la necesidad de evaluar este y otros temas en la relación pre matrimonial, en el noviazgo, conversen sobre la visión que tienen del acto sexual, cómo van a mantenerse económicamente, los oficios en la casa, la educación de los hijos. Tantos puntos que son importantes y que afectan enormemente en la convivencia diaria.

Testimonio

Desde su parroquia Nuestra Señora del Carmen en Juan Díaz, el padre Domingo brinda Consejería Matrimonial y ha organizado en varias ocasiones tanto para el Día Internacional de la Mujer como para el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, actividades como caminatas, foros, distribución de volantes para denunciar el flagelo y para sensibilizar a la sociedad sobre el tema. Manifiesta que su motivación se origina por la muerte de su hermana menor, una mujer muy maltratada por su marido alcohólico y asegura que fue asesinada por la negligencia, indiferencia e irresponsabilidad de su conyugue.

“Por machista no la dejó estudiar en la universidad, luego de avanzada edad se vio obligada a trabajar de doméstica debido a que el esposo con sus borracheras no podía trabajar. Mi hermana descuidó su salud y desarrolló insuficiencia renal crónica. Un día viajó del interior a Panamá para atenderse con el médico, dejando antes el recibo de la luz en situación de corte y el dinero para que el esposo lo pagara. De regreso, mi hermana debía conectarse a una máquina para hacerse la diálisis peritoneal toda la noche en su casa, esto se hizo imposible ya que el señor se había gastado el dinero tomando y por ende le habían cortado la electricidad. Se complicó muchísimo esa mañana y en el Hospital de Chitré muere”.

Agrega que alrededor de esta vivencia se generó una historia de mucho dolor en mi familia, mis cuatro sobrinos huérfanos con traumas y mis padres ya mayores con el dolor de perder una hija se hacen cargo de sus nietos.

Afirma Escobar que con tristeza y rabia sigue viendo mujeres que al igual que su hermana se someten al capricho de un hombre que dispone de sus vidas. ”Una persona con autoestima es capaz de identificar todo lo que lesiona su dignidad como ser humano, es capaz de reaccionar y verse involucrada en una relación enfermiza.

Deben valorarse como hijas de Dios y pensar que no tienen futuro con una persona que no las respeta como esposas  y madres de sus hijos. O buscan ayudan profesional para reorientar a tiempo el matrimonio o definitivamente terminan esa relación tóxica, enfermiza.

Me ha tocado como sacerdote negarme a celebrar algunos matrimonios y aconsejar en algunas ocasiones la separación definitiva en algunos matrimonios donde definitivamente ya no hay sacramento. En una oportunidad una chica aún convaleciente de la golpiza que le había dado su novio vino a pedir que les casara. Ella se culpaba: “el me advirtió que no le hablara cuando estuviera molesto, fue mi culpa”.

Otra experiencia que me ha golpeado fue hace años una chica de San Miguelito que venía para recibir Consejería Matrimonial, ella se molestó conmigo porque yo como sacerdote le aconsejé que se alejara de su pareja,  que la golpeaba constantemente. Lamentablemente a los pocos días me enteré que recibió 16 puñaladas.

Definitivamente el matrimonio no es de aguante, no es una cruz,  el amor no debe doler. Quienes se unen en matrimonio deciden compartir la vida con alegría, dialogar sobre las diferencias y preferencias, y respetar la integridad física, moral y espiritual de la persona amada, que al igual que tú es hijo o hija de Dios.



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