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Homenaje al maestro Roque Cordero

El conocido compositor y Director Asistente de la Orquesta Sinfónica Ricardo Risco nos habló  de la trayectoria artística del prolífico compositor panameño de renombre internacional, Roque Cordero, antes de dar inicio al concierto dedicado a este insigne músico en el Teatro Balboa, cuyos grandes méritos resultan desconocidos para muchos de sus compatriotas.

“Cordero fue un compositor muy prolífico y longevo”, dijo Risco. Nació en 1917 y murió a los 91 años, el alcanzó una proyección internacional que ningún otro ha logrado. Además de ser un gran compositor, tuvo la oportunidad de que su música fuese conocida y publicada fuera  de Panamá  por la editorial Peers de Nueva York, la que se ha difundido y tocado en muchos países.  Según Ricardo Risco, él ha sido una figura muy apreciada y “creo que es la persona con la composición musical más reconocida en Panamá. Indiscutiblemente, fue un compositor de peso, que desarrolló una técnica muy interesante de composición y compuso obras muy importantes”.

Comentando detalles del programa de esa noche, explicó que la primera obra  de las que se oirían es una que data de 1939, compuesta antes de irse a estudiar composición a Estados Unidos, cuando tenía 22 años.  “Se trata de una obra de corte nacionalista, que es lo que se acostumbraba en esa primera mitad del siglo XX en América.  Mientras en México estaba Chávez y en Brasil Villalobos haciendo música, en Argentina Ginastera, en Panamá estaba Cordero”, Señalo.  Se trata de  un “Capricho Interiorano”, con temas de la región de las provincias centrales, una obra tonal, muy nacionalista, con temas fácilmente reconocibles de la música del folclor, basada en lo vernacular, en el folclor panameño.

Respecto a su evolución musical, informó el compositor Risco que Cordero se había marchado a principios de los 40 a Estados Unidos, donde estudió con el compositor alemán Ernst Krenek, quien había llegado a ese país  huyendo de la segunda guerra mundial y había traído la técnica dodecafónica de Arnold Schönberg. “Este connotado músico alemán fue un gran compositor de la primera mitad del siglo XX, que había desarrollado una técnica que llamó ‘dodecafonismo’, y es atonal.  Es una música mucho más difícil de oír, pero esa es la técnica que él adaptó y se identificó inmediatamente con esa manera de escribir, y todas sus composiciones a partir del segundo año cuando estudiaba allá, están hechas en base a esos doce tonos o técnica dodecafónica. Las otras obras presentadas en este concierto ya son dodecafónicas”, explicó.

El Maestro Cordero trajo la técnica a Panamá. “Estuvo en los años de la segunda guerra 42, 43, 44, 45 en Estados Unidos;  terminó sus estudios, se quedó allá y a principios de los 50 consiguió una beca para poder permanecer más tiempo allí;  luego regresó a mediados de los 50 a Panamá, donde fue director de la Orquesta Sinfónica,  luego  director del Instituto Nacional de Música y profesor; tuvo alumnos a los que enseñó esa misma técnica, algunos de los cuales la continuaron con mayor o menor éxito. Sin embargo, no dejó una verdadera escuela, porque no había quien se dedicara exclusivamente a componer.  A mitad de los 60 emigró a Estados Unidos y allí encontró un espacio donde podía dedicarse a componer, y enseñar. En Estados Unidos tuvo muchos alumnos”, informó el maestro. 

Refiriéndose a otras piezas de inspiración panameña, comentó que la última obra de las que se tocarían esa noche es del 39, la  “Fanfarria Jubilosa” para vientos y percusión, encargada para celebrar los cien años de la Orquesta Sinfónica de Cincinatti en 1994, y recuerda las dianas que se tocaban en la plaza Catedral en el amanecer del 3 de     noviembre”. 



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