CatequesisEspiritualidad

Hay que promover el valor de la persona humana

Una catequesis viene siempre animada por la potencia del Evangelio. Catequesis vive para profundizar en el sentido de Fe de toda la persona, desde la corporeidad humana hasta su entorno, lo corporal es instrumento para vivir evangélicamente. Pensemos en la danza, en el canto, en la liturgia, el arte pictórico y arquitectónico de los templos, la búsqueda de salud corporal y mental como medio para vivir la religión, la catequesis debe ayudar a profundizar en el sentido cristiano de estos aspectos de la vida, de otro modo nuestra Fe no tendrá solidez.

También promovemos al ser humano por medio de una catequesis que profundice en el sentido verdadero de afectividad tan olvidada por la racionalidad moderna, hace que el Evangelio impregne al hombre totalmente; él no es sólo cerebro sino también corazón; de allí la importancia que para el cristianismo tiene el testimonio de amor.

Catequizar sobre la naturaleza, lo ha hecho el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si, permitiendo que la ciudad recupere el ambiente humano mediante su contacto con la naturaleza, que se le respete, y que se comprenda su relación con la vida de la comunidad. 

En la catequesis también se debe proponer la coherencia entre lo creído y lo vivido o practicado, para enfrentar el reproche que una generación hace a la otra; así mismo no dejemos de tomar en cuenta la cultura, valores como el amor, la vida, la justicia, la libertad, la autenticidad y la solidaridad; los que deben liberarse de interpretaciones deshumanizantes. 

Catequizar y Evangelizar la vida de los fieles o discípulos de Cristo, significa no sólo promoverlos en el conocimiento o ilustración de su fe en Dios por una catequesis progresiva según las edades o etapas de la vida, y en su contexto familiar, colegial, universitario, profesional, sino también con una estética y una ética inculturada, es decir, que se fundamenten en la persona humana como valor, realizadas hoy y aquí en este contexto cultural.



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