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El desafío es llegar a jóvenes excluidos, ateos y en riesgo

Inició la cuenta regresiva para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) del 2019, con la entrega de la cruz peregrina y el icono de la Virgen, en ceremonia realizada en la plaza de San Pedro, al final de la eucaristía presidida por el Papa Francisco, con motivo del  Domingo de Ramos que da inicio a la Semana Mayor.
En esta solemne eucaristía del pasado domingo 9 de abril, día en que se celebra además la 32ª Jornada diocesana de la juventud, con el lema «El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lc 1,49), los jóvenes recibieron la Cruz Peregrina y el ícono de la Salus Populi Romani de manos de los jóvenes polacos.
Emotivo fue el momento en que una representación de la juventud centroamericana, de México y del Caribe, que junto al Arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, el Obispo de David, Cardenal José Luis Lacunza Maestrojuán, el Obispo de Chitré, Mons. Rafael Valdivieso y el Obispo auxiliar de Panamá, Mons. Uriah Ashley recibieron de la juventud polaca estos signos de la JMJ.
Durante el encuentro de Cracovia a Panamá convocado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, del 5 al 9 de abril, con la participación de los delegados de pastoral juvenil de las Conferencias Episcopales de todo el mundo y los miembros del Comité Organizador Local (COL) de la JMJ de Panamá así como en la Vigilia previa a la Jornada Mundial de la Juventud, a nivel diocesano, se ha insistido en el Sínodo de los Obispos sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.
Esto marca de manera especial esta JMJ, porque previo a ella se realizará el Sínodo, como parte del proceso que lleva adelante la Iglesia Universal para abordar uno de los temas más sensitivos que es la situación de la juventud y dar una respuesta pastoral adecuada a sus reclamos y necesidades.

Los protagonistas:
la juventud
El arzobispo Ulloa, presidió la eucaristía en la Capilla del Pontificio Colegio Internacional María Mater Eclesial, donde se llevaba el Encuentro de Cracovia a Panamá, el sábado 8 de abril.
En la homilía monseñor Ulloa recalcó que “Panamá, como puente del mundo y corazón del universo, será el escenario ideal para mostrar que la Iglesia Católica tiene un rostro diferente; desde la mirada juvenil, que son jóvenes capaces de enfrentar al mundo, de ir contracorriente, al estilo de Jesús y de María su primera discípula”.
“Ustedes estimados jóvenes serán los verdaderos protagonistas, cuando en este proceso de preparación, salgan a convocar  a la juventud alejada, en situación de vulnerabilidad, y le muestren que hay otra realidad, que hay esperanza en medio del dolor y el sufrimiento.
La Jornada será una jornada mundial si somos capaces como jóvenes de conectar a otros jóvenes no con el móvil o las redes sociales, sino conectarlos con Dios, para que a partir de ahí quieran mandarles chat, a través de la oración; alimento a través de la eucaristía y coraje para enfrentar el mundo a través de la Palabra de Dios”.

Vigilia: llamado a lanzarse
sin miedo
En la Vigilia de Oración, el sábado 8 de abril, en Santa María la Mayor, el Papa destacó que: “El mundo puede cambiar solamente si los jóvenes están en camino. Pero este es el drama de este mundo: que los jóvenes —y este es el drama de la juventud de hoy— que los jóvenes son a menudo descartados. No tienen trabajo, no tienen un ideal que seguir, falta la instrucción, falta la integración… Tantos jóvenes deben huir, emigrar a otras tierras… Los jóvenes hoy, es duro decirlo, a menudo son material de descarte. Y esto no podemos tolerarlo. Tenemos que hacer este Sínodo para decir: «Nosotros jóvenes estamos aquí». Y nosotros vamos a Panamá para decir: «Nosotros jóvenes estamos aquí, en camino. No queremos ser material de descarte. Nosotros tenemos algo valioso que dar».
Recalcó el Santo Padre que en el Sínodo, “la Iglesia entera quiere escuchar a los jóvenes: qué piensan, qué sienten, qué quieren, qué critican o de qué cosas se arrepienten.
La Iglesia tiene necesidad de aún más primavera, y la primavera es la estación de los jóvenes”. Advirtió el Papa Francisco que en el Sínodo “ningún joven debe sentirse excluido”, “es para todos los jóvenes”. “Los jóvenes son los protagonistas, incluso los que tienen la fe tibia o los alejados de la Iglesia o los que se sienten ateos”.
“Y además, quisiera invitaros a hacer este camino, este camino hacia el Sínodo y hacía Panamá, con alegría; a recorrerlo con vuestras aspiraciones, sin miedo, sin vergüenza, con valentía”.  “Y otra cosa quisiera deciros: el Sínodo no es solamente «un parlatorio».
La JMJ no será un «lugar para hablar» o un circo o una cosa bonita, una fiesta y después «adiós», ya no me acuerdo. No, cosas concretas, la vida nos pide cosas concretas. En esta cultura líquida, se necesita concretar, esto es vuestra vocación”.
Y yo quisiera encargaros esta misión: volved y hablad con los abuelos. Hoy más que nunca tenemos necesidad, tenemos necesidad de este puente, del dialogo entre los abuelos y los jóvenes, entre los viejos y los jóvenes. Y el Papa, en Panamá, os hará la pregunta: «¿Habéis hablado con los viejos? ¿Habéis hablado con los ancianos? ¿Habéis tomado los sueños del anciano y los habéis transformado en profecía concreta?» Esta es vuestra tarea.



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